Cuidado con estas cuatro construcciones

Todo comienza cuando...

Filosóficamente, la totalidad es un concepto difícil de comprender, como también lo es la infinitud. No obstante, considero que merece la pena hacer un esfuerzo para tener el cuenta la "totalidad del todo" al escribir y al hablar. Así, iniciar una reseña, con "Todo comienza cuando..." atenta contra la totalidad del todo al no incluir en este al contexto previo, que debe ser conocido para que la historia tenga sentido. En estos casos, "todo" hace referencia a un algo vago y difuso, que puede ser fácilmente mejorado siendo más específico, pudiendo ser la oración anterior reescrita de la siguiente manera: "La narración comienza cuando...".

Un ejemplo de un "todo" bien utilizado es en el primer verso de la última estrofa, que tiene un claro contexto y que además es matizado por el pronombre "esto":

Los que auscultasteis el corazón de la noche, 
los que por el insomnio tenaz habéis oído 
el cerrar de una puerta, el resonar de un coche 
lejano, un eco vago, un ligero ruido…

En los instantes del silencio misterioso, 
cuando surgen de su prisión los olvidados, 
en la hora de los muertos, en la hora del reposo, 
¡sabréis leer estos versos de amargor impregnados!…

Como en un vaso vierto en ellos mis dolores 
de lejanos recuerdos y desgracias funestas, 
y las tristes nostalgias de mi alma, ebria de flores, 
y el duelo de mi corazón, triste de fiestas.

Y el pesar de no ser lo que yo hubiera sido, 
y la pérdida del reino que estaba para mí, 
el pensar que un instante pude no haber nacido, 
¡y el sueño que es mi vida desde que yo nací!

Todo esto viene en medio del silencio profundo 
en que la noche envuelve la terrena ilusión, 
y siento como un eco del corazón del mundo 
que penetra y conmueve mi propio corazón.

Extrangero

Ninguno de los ejemplos venidos y por venir puede superar al inigualable "extrangero", extranjero con g. Por otro lado, recordando a Los santos inocentes:
y el señorito Lucas rompió a reír y a reír con unas carcajadas rojas, incontroladas, y, al fin, cuando se calmó un poco, se limpió los ojos con el pañuelo y dijo, es la gramática, oye, el porqué pregúntaselo a los académicos, y no aclaró más, pero, bien mirado, eso no era más que el comienzo, que una tarde llegó la G y el señorito Lucas les dijo, la G con la A hace GA, pero la G con I hace Ji, como la risa, y Paco, el Bajo, se enojó, que eso ya era por demás, coño, que ellos eran ignorantes pero no tontos y a cuento de qué la E y la I habían de llevar siempre trato de favor y el señorito Lucas, venga de reír, que se destornillaba el hombre de la risa que le daba, una risa espasmódica y nerviosa, y; como de costumbre, que él era un don nadie y que ésas eran reglas de la gramática y que él nada podía contra las reglas de la gramática, pero que, en última instancia, si se sentían defraudados, escribiesen a los académicos

La química es vida y progreso, La política es diálogo. 

El uso de un verbo copulativo en estas dos oraciones relaciona el atributo con el sujeto. Pero, ¿qué tipo de relación se establece? Una relación muy imprecisa y muy difusa, debido al carácter abstracto de los términos que se equiparan. Al igual que en Yo soy tu padre, o en La guerra es la continuación de la política por otros medios, se enmarca a un concepto dentro de otro, radicando la diferencia en que podemos reescribir las dos oraciones iniciales sin el verbo ser, como La química conlleva vida y progreso (afirmación, por otra parte, harto discutible), y La política requiere de diálogo, mientras que la afirmación de Clausewitz y la de Darth Vader ya tienen claridad máxima.

Por otro lado, afirmar La política es diálogo además presenta una afirmación moral, un "debería", con una estructura de hecho, con un "es", lo cual es ciertamente engañoso: podemos hacer política sin diálogo.

Todo empieza cuando termina..., Ama lo que haces, haz lo que amas

Los recursos retóricos alegran un texto, pero su uso descuidado puede producir lo que mi profesora de lengua llama "efecto de bolero". En el primer caso, la relación de oposición no termina de ser original, y parece una construcción manida (además, comienza con un "Todo"). En el segundo caso, el quiasmo en conjunción con una visión de la vida simplista y rosa, produce un efecto verdaderamente execrable. Vale.

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