La mejor forma de aprender un idioma extranjero


En algún sitio leí que la forma más rápida de aprender un idioma extranjero es pasar unos meses en una cárcel con criminales a los que no entiendes. Parece plausible, pero propongo una hipótesis alternativa: el método más eficaz es intentar conquistar a un interés romántico que muestra cierta reciprocidad. Recuerdo ver a un ruso que con un A1 de alemán ponía en juego pericias perifrásticas, sutilezas sintácticas y mañas morfológicas ante una francesita con cierto encanto con la que sólo compartía el idioma germano. Los esfuerzos hercúleos del chaval daban sus frutos y su motivación era mayor que sentado en cualquier silla delante de cualquier profesor. ¡Quién hubiera pensado que un brebaje de hormonas se pudiese encauzar para beneficio académico!

En 2º de Bachillerato aprendí muchísima filosofía. Pero no en clase.

En un campamento de alemán con una notable población de la antigua Unión Soviética, desde Ucrania a Kazajistán, que se caracterizaba por beber mucho vodka, se dio el rumor de que yo hablaba ruso. Primero nació el rumor desnudo y tras poco tiempo se fue vistiendo de detalles: Uno de mis padres era posiblemente ruso, pero yo no quería revelarlo porque estaba en el campamento para aprender alemán.

Al segundo día, una chica afirmaba con un 80% de seguridad que al menos lo entendía y otra recordaba haberme oído hablar en ruso, ¡ningún extranjero sabe lo que es la maskirovka! Una vez que el rumor estaba firmemente asentado y mi negación vehemente se tomaba como una prueba más, decidí a arriesgarme y a experimentar.

Comencé a escuchar muy atentamente cuando hablaban y a responder mediante magia negra a preguntas como "¿hablas ruso?" o "¿me das una chuche?" Sin la distracción del lenguaje verbal, el corporal se revelaba evidente; claro que me está pidiendo una golosina, las ha mirado antes y su brazo casi las señala. Y es obvio que me están preguntando si hablo ruso, han mencionado mi nombre y sus ojos me interrogan.

De lo anterior se concluye que el lenguaje no verbal transmite información abundantísima. Pero esta segunda conclusión ya la había oído antes, mi padre me la había comentado mil y una veces. Sin embargo, no la había entendido de la misma forma que la entiendo ahora, de forma similar a como la afirmación "El ferrocarril actuó como sector de arrastre de la industria metalúrgica" tiene dos significados diferentes antes y después de leer El fracaso de la Revolución industrial en España, 1814-1913, de Jordi Nadal. Ahora, y no antes, comienzo a comprender la posición de Nietzsche con respecto a la relación entre la idea, la intuición y el lenguaje: Qué mejor ejemplo para ilustrarla que los apuntes mi clase de filosofía de este mismo autor, que sólo me dieron palabras, humo y sombra y nunca intuiciones.

No obstante, en 2º de Bachillerato sí aprendí muchísima filosofía...

Solo que no en clase. Mi tutora se negaba a responder mis preguntas, llamándome imbécil a la cara: "Nuño, siempre vas un paso por detrás" (en fa sostenido) o "se ve que no llegas" (en la mayor). Recuerdo una clase de francés en mi antiguo colegio en la cual la profesora empezó advirtiéndonos de que la lección podía ser complicada. Después de la explicación, preguntó si alguien no entendía algo y yo pedí que lo repitiese otra vez y que pusiera algunos ejemplos más. Mis compañeros de alrededor se sorprendieron, pues ellos lo entendían perfectamente, y me abuchearon un poco. No se percataron de que yo tenía la misma comprensión superficial del concepto que ellos, pero yo quería subyugarlo total y definitivamente, profundizar, cosa que, con la segunda vuelta, hice. Con mi tutora esto no pasó nunca.

Otro detalle curioso fue el constante ejercicio de hipocresía que se llevó a cabo en esa clase. Mientras se hacía énfasis en el pensamiento crítico se nos obligaba a memorizar la ristra de adjetivos que definen la idea platónica: "eterna, inmaterial, indivisible, inmutable, objetiva y universal" y la definición de ciencia según Aristóteles: "saber universal, indudable y organizado". Y cual palabra revelada, se debía tomar con devoción. El problema radica en que la memorización de una forma concreta de expresar una idea es óbice para la comprensión de la idea misma, la obcecación en una formulación impide trascenderla. Se valoró conocer una sola al dedillo, poderla escupir en el examen. Pudimos capturar las palabras que rodean a un concepto sin capturar al concepto en sí, y nunca desarrollamos intuiciones.

También resultó singular la aproximación a las preguntas filosóficas más profundas y actuales. No "¿qué es el hombre?", "¿qué puedo conocer?" ni "¿qué es el bien?" sino "¿creéis que este puede ser un texto de selectividad?". Era una estampa graciosa ver a veintiséis mentes pensantes intentando dilucidar y explicar dicha cuestión: al igual que Kant establece que una ciencia se caracteriza por los juicios sintéticos a priori, los textos de selectividad se definen por tal, cual y fual. Mientras tanto yo copiaba menticulosamente toda palabra revelada con la zurda y ya soy ambidextro. En mi clase de filosofía, el examen de selectividad, o la presentación del BI fueron los objetivos, en vez de obstáculos o herramientas para afinar nuestra maquinaria intelectual. Esto confirma tanto la Ley de Goodhart como la tesis de Eichman en Jerusalén, de Arendt.

Porque lo que mi tutora ha hecho es criminal, pero de una criminalidad similar a la de Eichman: banal. Otros profesores, no obstante, sí fueron positivamente más allá de su deber explícito: Patricio con sus intercambios, viajes y recursos audiovisuales: el "no difference" y poniéndole horas de laboratorio, al igual que Marisol. Juanma con el taller de debate, Ana en especial en los comentarios de novelas y conmigo, en mi monografía. Beatriz intentando dar clase de universidad y Sotero y Manuel simplemente siendo ellos mismos, Sotero con su mus y su ma' (math) y Manuel con su Atleti. Todavía queda Cacho, con su memorable "pues me lo buscan para mañana". El Cacho de primero tuvo la interesante habilidad de motivar tanto al eje Europa Universalis, que ya sabía detallitos del imperio Austro-húngaro, como a los panolis que aterrizamos despistados. Fue nuestro Vicente del Bosque.

Pero de clase de filosofía, ¿qué podemos decir?¿Que se trajo un pollo reseco? Aún así, tal vez se haya demonizado en exceso a alguien que no es más que un engranaje particularmente eficiente de un sistema irreversiblemente fracturado. Quisiera leer una cita de Antifragil, de Nassim Taleb:
"Las personas que aumentan su capacidad física utilizando estas modernas y caras máquinas pueden levantar pesos extremadamente grandes y desarrollar músculos impresionantes, pero no son capaces de levantar una piedra; son aplastados en una pelea callejera por aquellos entrenados en contextos más desorganizados. Su fuerza es profundamente dependiente de su dominio de aplicación y este no existe fuera de construcciones lúdicas y extremadamente organizadas. De hecho, su fuerza, al igual que en el caso de atletas excesivamente especializados, es el resultado de una deformidad. Pensé que lo mismo se daba con personas seleccionadas por intentar sacar buenas notas en un pequeño número de asignaturas en vez de seguir su curiosidad [...] Al igual que los ejecutivos se seleccionan por su capacidad de soportar reuniones aburridas, muchas de estas personas fueron seleccionadas por su habilidad para concentrarse en materiales aburridos". Fin de la cita.
Y en efecto muchas veces hemos permitido que nuestra curiosidad haya sido por un soporífero temario adormilada; el LOE no está diseñado para encauzar nuestra curiosidad; pasamos más tiempo haciendo exámenes que estudiando a Nietzsche.

No obstante, al margen de mi educación formal sí aprendí filosofía, mediante los múltiples recursos a mi alcance, que os recomiendo. Por mencionar algunos, leí La aventura de pensar, de Fernando Savater, a quién conocí a través de La aventura del pensamiento, una amena serie de vídeos de filosofía. Leí La deshumanización del arte, de Ortega. Leí algunos textos tomasinos, que no me convencieron. Leí tomando apuntes el Tractatus Logico-Philosophicus la semana de antes de selectividad, porque la filosofía me interesa pero las fotocopias que tuve que estudiar eran repugnantes. Creo que este libro fue el detonante de que me matricule en Filosofía por la UNED este año. Comencé y pretendo terminar la serie de Justice, de Michael Sanders, sobre los distintos sistemas éticos a lo largo de la historia. Y me fascinaron Thinking fast and slow, de Kahneman, y Antifrágil, de Nassim Taleb que tienen mucho que decir acerca de cómo conocemos, más que cualquier Descartes con su glándula pineal. Y de Descartes entendí la potencia de su genio maligno. Además, este verano fui a un campamento asociado con el CFAR, el Centro para la Racionalidad Aplicada, visitando el FHI, el Instituto del Futuro de la Humanidad, un spin-off del departamento de Ética Aplicada de la Facultad de Filosofía de Oxford. Resulta cómico contemplarlo, compararlo y contrastarlo con la Complutense, cuyo departamento de Filosofía ha sido asimilado por el de Literatura.

También disfruté de algunas excelentes discusiones que enfrentaban a Utilitarismo y a la ética de Kant, principalmente con Jorge García Couto. Si no he aprendido filosofía en clase no ha sido porque no he querido, sino todo lo contrario. Compárese esto con Lengua y Literatura, asignatura en la cual también he leído por libre, y en la que además mi genial profesora me ha prestado Regla y representación, de Chomsky, y nos señaló algunas otras lecturas, como El caracol y la sirena, de Octavio Paz, azuzando nuestra curiosidad.

Retomando nuestro Leitmotiv, hablando de Platón y de Artistóteles, mi tutora afirmó que un gran maestro produce a estudiantes de mayor estatura, y empequeñeciéndonos, ha sido la anti-maestra. Propongo un brindis solitario a todo lo que pudo ser y nunca fue, y confío en que estas palabras actúen de revulsivo. Idealmente con una dimisión; como decía un compañero que tenía algo de precursor, "muerto el perro se acabó la rabia".

Todavía quisiera hablar de un último aspecto: nuestras alegrías y penas personales. Hubo variación. Un amigo mío rozaba la euforia por estar rodeado de gentes lúcidas y perspicaces, de poder ser derrotado al ajedrez. Un segundo sufrió una depresión, causada por la pedagogía de la Hidra, que continúa hoy en día, con altibajos de desasosiego repentino. Un tercero, muchos terceros sacaban notas espléndidas, mientras que alguno tenía pesadillas antes de cada examen. En la misma fiesta alguien mandó a la mierda a una chica de la forma más borde posible y un colega ayudó a una chica intoxicada. Un día exasperábamos al profesor y más adelante nos daba las gracias por ser alumnos geniales.

En lo que respecta al amor y sucedáneos, en mi clase hay, entre mucho que no se come un rosco, un Don Juan redimido junto a algunas bonitas relaciones cuyo final no puedo concebir. Que por poder sí puedo, porque con tan solo responder siempre "menos del doble de lo que ya han estado juntos", tendré razón el 50% de las veces. No obstante, sucede que no se me está permitido especular, por razones sociales que todavía no comprendo pero que me aseguran que son perfectamente válidas.

A la pregunta "¿Es el Bachillerato Internacional un valle de lágrimas?" se responde, como diría un gallego, con un "¿en qué medida?" Citando a este mismo gallego, "El BI es, en cierta medida, un valle de lágrimas. Es el peor valle de lágrimas, exceptuando a todos los demás": El BI ha sido la mejor opción, pero en muchas ocasiones no ha sido suficiente. Vale.

Fdo: Momo Yis

El Partido Carlista Antimonárquico Español

Caracterizado por su prudencia, el arrojado partido Carlista Antimonárquico Español (CAE) es una fuerza internacionalista que, desde la flexibilidad, aboga por la rectitud moral, por un tradicionalismo actual y renovador, por un dinámico inmovilismo. Ante la ficticia realidad que se pinta a los españoles, el único remedio es una enfermiza serenidad exaltada: las esclavizantes libertades que los sempiternos jovenzuelos hoy adoptan, abortando todo recuerdo de su misión de sumisión ante sus mayores, son una de entre muchas perfectas averraciones.

Superficialmente, nuestro fondo filosófico es materializar los ideales eternos de honor, gloria y justicia, y desterrar los mundanos ídolos de dinero y apariencias. Así, encuadrando en el globo nuestros valores, encadenándolos al mundo, este será libre. Políticamente, respecto de España, un gran poeta español escribía los siguientes versos, de actualidad vigente, pero la gente no me vio:

Castilla miserable, ayer dominadora,
envuelta en sus andrajos desprecia cuanto ignora.
¿Espera, duerme o sueña? ¿La sangre derramada
recuerda, cuando tuvo la fiebre de la espada?
Todo se mueve, fluye, discurre, corre o gira;
cambian la mar y el monte y el ojo que los mira.
¿Pasó? Sobre sus campos aún el fantasma yerra
de un pueblo que ponía a Dios sobre la guerra.

Ciertamente, esta falsa sociedad de la suciedad se sacia de violencia vacía, poniendo a la guerra sobre Dios, y Castilla la Mancha queda mancillada. Nietzsche escribía "Dios ha muerto. Dios sigue muerto. Y nosotros lo hemos matado", entendiendo por Dios el conjunto de valores occidentales. Para resucitarlo, estas elecciones, ¡arriba el CAE!

La tempestad

En un tren en un lugar que no importa tuve una conversación interesante, y por tanto memorable, con un abuelito que parecía inofensivo pero que resultó trabajar en una organización con dientes contra la proliferación nuclear. Una de sus ideas más penetrantes fue que de joven había estudiado literatura, pero la abandonó al llegar a la conclusión de que, "en último término, la literatura es una actividad masturbatoria".

"Un postulado no necesita pruebas, pero su eficacia puede ser medida por los resultados a los que se llega cuando este se acepta", afirma Todorov en Introducción a la literatura fantástica. Con esto en mente, me pregunto qué resultara de analizar la novela La tempestad, de Juan Manuel de Prada, tomando como postulado la perspectiva del primer párrafo:

Este libro infunde sustancia a esta acusación: es una novela plenamente masturbatoria, masturbatoria en todas sus facetas. La primera y la más aparente es la desbordante presencia de sexualidad, desde instancias puramente pornográficas hasta las meramente explícitas, como "un culo en la frontera misma del exceso" o simplemente la desbordante temática carnal: "Por la noche suele abandonar su puesto y frecuentar burdeles. Burdeles ínfimos, señor".

En segundo lugar, el lenguaje es de una fangosa exquisitez que se aproxima a la decadencia de la regia y pomposa rosa Pompadour. El autor se excita al escribir latinismos, y más los que comienzan por "imp": impostado, impertérrita, impudicia, ímproba, impotencia, etc. Cuando intenta aventurarse en el terreno de lo vulgar fracasa estrepitosamente: incluso Tedeschi, un esbirro de baja estofa utiliza una desconcertante mezcla entre léxico culto y un intento de informalidad, que nunca alcanza la verosimilitud del "te sobra finura putarranco" de La verdad sobre el caso Savolta


Dejando de lado su vocabulario de sofista, otro recurso recurrente es la reiteración retórica; reusa repetidamente sus más refinadamente redactadas preposiciones: "unos senos apenas reseñables", "infringido una virginidad o abofeteado una inocencia", y en el último capítulo, "Otros rostros se alejan y precipitan en la común argamasa del olvido, pero no el de Chiara", para prolongar la apreciación de una imagen de particular calidad. No obstante, algunas combinaciones retóricas interesantes, como "su cuerpo y su alma estaban en barbecho" aparecen una sola vez: La repetición está limitada por lo que la trama narrativa permite; si no es al menos tangencialmente relevante para la acción, por muy bonita que una figura sea, no encajará. Junto a estas imágenes encontramos una complementación casi patológica "... me preguntó el taxista sin descuidar el timón", que sin tener relevancia narrativa, carecen de toda mesura. Asimismo, el texto rebosa de divagaciones del narrador y diálogos largos y floridos, casi discursos, demasiado extensos como para ser verosímiles.

Y la tercera dimensión, el plano de las ideas, alterna entre lo plenamente erróneo y lo tan solo cuestionable. Respecto de lo erróneo, afirmaciones como "Pero la asimetría acrecienta la belleza" son simplemente falsos (véase este compendio de estudios [http://people.idsia.ch/~juergen/beauty.html] o este artículo de periódico [http://www.telegraph.co.uk/news/science/science-news/3343640/Symmetrical-human-faces-are-more-beautiful.html]). Y en lo referente a lo cuestionable, sucede que para mi no es obvio que "el arte es una religión del sentimiento", posición que el autor presenta sin defender rigurosamente, de tal forma que su narración se vuelve, en ocasiones, fábula o sermón.

Por último, si bien el calificativo de masturbatoria se aplica perfectamente a esta obra, la respuesta ¿y qué? es una posición literaria consistente. Puede que no me satisfaga hoy a mí como lector, pero no obstante tampoco puedo defender honestamente una visión de la literatura subordinada a un propósito. Debo pensar sobre este asunto, pero sí he aprendido que adoptar una posición ideológica, en este caso literaria, permite llegar al insulto con inusitada facilidad.

¿Cuánto vale cada idioma?

Las comparaciones entre idiomas frecuentemente hacen referencia al número de hablantes o número de países por idioma. ¿Pero qué pasa si sólo te interesa el frío, sucio e inerte dinero?



Los datos en bruto son:

Idioma PIB PPA, en billones de USD
Chino 18,0780733000
Inglés 35,0516565956
Español 7,5059931000
Árabe 6,0018888120

Han sido obtenidos de Wikipedia y, como vemos, forman una gráfica de la forma 1/x; ya he olvidado todo lo que aprendí en mis prácticas de física.

Oh alemán, mi alemán

Fragmento del examen oral de alemán realizado por Nuño Sempere.
(Se adjunta traducción del intérprete jurado Guzmán Hernández de Fenwick)

En la parte uno se deberá planificar una fiesta para un colegio. Se deberán discutir los siguientes puntos:
  • ¿Dónde? ¿Cuándo?
  • Mobiliario (mesas, sillas, etc.)
  • Unterhaltung
  • Viandas (refrescos y comida)
  • etc.
...

A. Bueno, podríamos aprovechar las sillas y las mesas del colegio
N.S. ¿Las sillas y las mesas del colegio? Parece un poco complicado, pero creo que lo podemos hacer.
A. Sí, podemos utilizar a los estudiantes más forzudos.
N.S. Y con respecto al Unterhaltung...
A. Ah, sí, el Unterhaltung...
N.S. Sophie me dijo que nos quería ayudar con la fiesta. Tal vez se podría encargar ella del Unterhaltung.
A. Excelente idea...

[La gracia está en que no supe qué significaba Unterhaltung; leélo otra vez]

Crónica de una gamberrada

El hastío es una cosa terrible, pero algunas veces produce resultados memorables. Por ejemplo: En un museo de Viena, en la esquina de la última sala, para digitalizar obrillas, apoyada en una bicicleta, veíase una cámara.


En el momento en el que mi amigo Jorge Gª Couto y yo la vimos, la sala estaba desierta, y en un arrebato de malicia separamos una hoja de mi cuaderno. Por una cara, escribimos "RAD und KAMERA, Nestor Dempster, 19/06/1943, Frankreich" y por la otra "BIKE and CAMERA, Nestor Dempster, 19/06/1943, France". La fecha se corresponde al día de la fechoría durante el período de ocupación alemana de Francia, y el autor es un alias que ya tenía yo pensado. Cuidadosamente, doblamos la hoja en forma de cartelito y la pusimos delante de la cámara.

Y esperamos. Poco después gotearon los primeros visitantes, ante los cuales nos pusimos a alabar la obra y a hacernos alguna foto junto a ella:

El ilustrísimo Jorge García Couto, cogamberro.

Y los visitantes, cual babuinos, nos imitaron. Recuerdo afectuosamente a dos franceses que la comentaron con un tono exquisitamente gálico. El rehuir de la conspicuidad nos impidió producir más testimonios, pero aún así conseguimos capturar alguna instantánea curiosa:

C'est magnifique, vraiment magnifique.

Madre con bebé, Nestor Dempster, 19/07/1990, Unión Soviética.

Es ist wie die Fontäne von Duchamp.

Tan solo alabamos la obra antes de la primera foto, pues tras ver los resultados, nuestra sorpresa fue máxima y de anonadados, no pudimos seguir actuando con seriedad y nos limitamos a observar. En definitiva, una anécdota con ángel, con cierto aire al concierto de flauta de Cela.


Y teniendo a Cela me vienen con citas de Winston Churchill y demás sandeces.
Fuente: Entrevista de La Vanguardia

Dejo como ejercicio para el lector desentrañar las implicaciones en lo que a apreciación artística respecta; podéis utilizar la desierta sección de comentarios.

Cerrado por inactividad

Con motivo del verano, pauso la publicación de nuevas entradas hasta nueva orden. Mientras tanto, ávidos lectores, he aquí una lista de las entradas de esta última temporada, en orden cronológico. También he habilitado la opción de leer las veinte últimas entradas directamente desde la página principal.

El evangelio según San Pedro
Las reglas de Crocker
Tres series entretenidas en inglés
De turismo de piedra por Budapest
Adolfo Suárez desde la tumba
Koan filotroleico
El sueño de la razón produce monstruos
The Sandman, de Neil Gaiman
¿Siempre lo supiste? El sesgo de retrospección
¿Cuándo pierde Flash el control?
El fetichismo del franquismo
Utilitarismo no heroico
Patrones en The Economist
Cien Nuños
Motivación personal de la investigación de química


Campeonato juvenil de ajedrez
Procedimientos de amenización escolar
Filotroleo, tecnotroleo
Thriller: El fracaso de la Revolución industrial en España, 1814-1913
Análisis de Ite, misa est de Rubén Darío
Leyendas y anécdotas del viejo Madrid
Cuidado con estas cuatro construcciones


Tom Swifties

Lo anterior comprende ~7,5 mon. Se deja como ejercicio al lector dilucidar qué significa eso.

El evangelio según San Pedro

En el evangelio según San Pedro se narra cómo dos ángeles (que no uno ni tres, sino dos, y en caso alguno cuatro o ninguno) bajan del cielo y mueven por telekinesis la piedra que cubre la sepultura de Jesús. Entran en ella. Al salir de la cueva, Jesús y los ángeles toman un tamaño gigantesco; su cabeza iguala o sobrepasa las nubes. Jesús conversa con la cruz, que levita en los cielos.

Este es uno de los múltiples ejemplos que cimentan la tesis de UFOs, Ghosts and a Rising God: el Nuevo Testamento es una fuente a partir de la cual no podemos afirmar que los milagros de Jesús fueran hechos verídicos. En primer lugar, es dudoso que su autoría se corresponda con los apóstoles o figuras cercanas a ellos; es más probable que fueran recopilaciones de tradiciones orales.

Asimismo, hay diferencias sustanciales entre los diversos evangelios. El evangelio según Marcos, el más tosco en cuanto a estilo y el más antiguo, no recoge la concepción virgen, el nacimiento en Belén ni la aparición de Jesús tras su sepultura.


(This will get lay readers thinking of Mark 16:9-20, but scholars are in near universal agreement that these verses were a later addition to the text. Why? A refreshingly blunt explanation comes from the New International Version, a translation not usually known for its liberal tendencies: “The most reliable early manuscripts and other ancient witnesses do not have Mark 16:9-20.” 
Esto recordará a Mc 16, 9-20 a los lectores no eruditos, pero existe un casi unánimo consenso académico en cuanto a que dichos versículos fueron una adición posterior. ¿Por qué? la New International Version, una traducción no precisamente conocida por sus tendencias liberales, da una explicación refrescantemente franca "Los manuscritos más tempranos y más fiables, así como otras fuentes antiguas no tienen Mc 16, 9-20")
mientras que los evangelios posteriores añaden embellecimientos y milagros más impresionantes. El autor plantea la posibilidad de que, al igual que el autor del evangelio según San Pedro mintió, también lo hicieran los evangelistas, ya que hay ciertas contradicciones entre sus adiciones con respecto a Marcos, que podéis leer con más detalle en el libro, que es gratuito. De entre ellas un ejemplo curioso es la inconsistencia entre los árboles genalógicos de los distintos evangelistas, que trazan la ascendencia de Jesús de forma incompatible pero siempre cumpliendo el mismo requisito profético sobre el Mesías del Judaismo: este debía descender del rey David.

El autor compara los sucesos bíblicos con fenómenos paranormales y establece paralelismos entre los testimonios de milagros de santos con las acusaciones de brujería, y entre las curaciones de Jesús y las curaciones de fe actuales, espectáculos con nulo fundamento científico pero que parecen producir resultados:
Este, sorprendentemente, es mi padre. Las fotos en blanco y negro son suyas.
"Consider this case, reported by William Nolen: a fifty-year-old woman has stomach cancer that has metastasized to her spine, making walking painful and only possible with a back brace. She attends a faith-healing service held by Kathryn Kuhlman. Kuhlman announces that someone with cancer is being healed. At that point, the woman later reported, she “could just feel this burning sensation all over my body and I was convinced the Holy Spirit was at work.” She goes up front, takes off her brace, and runs around the stage, miraculously no longer needing the thing. She “felt wonderful” and “didn’t have a pain anywhere.” That night, she goes to bed convinced she’s cured. Then she wakes up the next morning in terrible pain. A bone in her spinal column had collapsed because of the running around she did. The woman died two months later. No miraculous cure had been affected, only a temporary pain relief. Terence Hines, commenting on this case, argued that the body is known to release endorphins in time of stress or excitement, and this is likely responsible for the apparent cure. Because emotions often run so high at faith healing services, such excitement-induced “cures” are probably not uncommon" 
"Considera este caso, recogido por William Nolen: un mujer de cincuenta años tiene cáncer de éstomago que se ha propagado por metástasis hasta su espina dorsal, haciendo que andar sea doloroso y tan solo posible con una abrazadera en la espalda. Asiste a una curación de fe de Kathryn Kuhlman. Kuhlman anuncia que alguien con cáncer está siendo sanado. En ese momento, afirmaría después la mujer, "podía sentir esta sensación ardiente en todo mi cuerpo y estaba convencida de que era obra del Espíritu Santo". Va al frente, se quita su abrazadera y corre por el escenario, milagrosamente sin necesitar el aparato. Se "sentía fenomenal" y "no sufría dolor en lugar alguno". Esa noche se acuesta convencida de que ha sido curada. Entonces se levanta a la mañana siguiente entre terribles sufrimientos. Un hueso en su espina dorsal se había colapsado por su correteo. La mujer murió dos meses después. No hubo ninguna cura maravillosa, solo un alivio temporal de su dolor. Teerence Hines, comentando el caso, argumentó que el cuerpo puede liberar endorfinas en momentos de estrés o de excitación, y que eso probablemente causara la aparente cura. Como las emociones son tan intensas en los rituales de curación de fe, las "curaciones" producidas por emoción probablememte no sean infrecuentes".

 Reitera que "afirmaciones extraordinarias requieren de evidencia extraordinaria" y hace preguntas incómodas, como "¿Pensaría que mi evidencia es realmente creíble si fuera presentada a favor de un sistema de creencias diferente al mío?". El mesmerismo, también conocido como magnetismo animal, el Mormonismo o el Islam tienen también testigos de sus milagros y proezas.

En el capítulo 4, explora cómo es el proceso de formación de leyendas y cuál es su velocidad. Cada vez que una historia se vuelve a contar, se reelabora en mayor o menor medida, pudiendo dar lugar a cambios sustanciales tras cierto tiempo, o en muy poco, como sucedió con las torres gemelas (wake up sheeple! it was an inside job!). También existe la posibilidad de alteración o invención, que aumenta con cada paso intermedio entre la acción y la recopilación escrita. Otro factor relevante es la falibilidad humana ayer y hoy, pero más severa antes del advenimiento de la ciencia; en Hch 14, 8-20 y Hch 28, 1-6 el apóstol Pedro es confundido con una divinidad:
“Pero él se sacudió la víbora arrojándola al fuego y no sufrió daño alguno. Ellos esperaban que se hinchara y cayera muerto de repente. Estuvieron esperando un buen rato, pero al ver que nada malo le sucedía, cambiaron de parecer y empezaron a decir que era un dios”.

También es ilustrativo el caso de las hermanas Fox, impulsoras del espiritismo. Atrajeron una gran cantidad de creyentes, e incluso después de revelar sus métodos,
“The confessions of the Fox sisters did not only fail to put an end to spiritualism in general, it did not keep hardcore spiritualists from believing in the powers of the Fox sisters. Even though they had demonstrated their techniques, true believers insisted the confession was coerced or some such." 
“Las confesiones de las hermanas Fox no solo no terminaron con le espiritismo en general sino que tampoco impidieron que los creyentes más intensos (hardcore) dejaran de creer en los poderes de las propias hermanas Fox. Incluso tras haber demostrado sus técnicas, los ‘auténticos creyentes’ insistían en que las confesiones se debieron dar bajo coacción o cosa similar". 

En resumen, este libro argumenta que “nuestro conocimiento sobre los resultados de las investigaciones paranormales modernas es una buena base para intuir, en términos generales, qué pasaría si pudiésemos llevar a cabo una investigación similar acerca de los comienzos del Cristianismo” (Our knowledge of the results of modern paranormal investigations is a good basis for guessing, in broad terms, what would happen if we could perform such an investigation into the beginnings of Christianity). 

Asimismo, proporciona un interesante contraste con mi educación confesional, aunque coincide con mi antiguo libro de texto (p. 8. CORTES, Javier, y Castaño, GASPAR. Religón Católica 4 ESO, Proyecto Siquem. Boadilla Del Monte: PPC, 2012. pág .8.) en que “Para estudiar la historia de la Iglesia es necesario servirse de las fuentes que utiliza cualquier historiador […] La historia no puede hacerse sin acudir a las fuentes. Pero también es importante tener en cuenta que una sola fuente puede ser un testimonio parcial”.

Las reglas de Crocker

Me he encontrado con un concepto muy interesante; las reglas de Crooker. La idea general consiste en señalar que te da igual que las personas con las que te comunicas ignoren cualquier convención social, siempre que transmitan información de manera eficaz.

Así, en vez de decir: "Tu presentación está bien, me han encantado tus primeros argumentos, aunque me parece que tal vez te podría interesar considerar cambiar el fondo, pero si lo quieres dejar igual no pasa nada", puedes decir "El fondo es bazofia y cambiarlo a uno más pulcro apoyaría al contenido hablado, el cual requiere de más trabajo porque era confuso y desorganizado". En la segunda oración, el receptor obtiene muchísima más información, aunque sus sentimientos pueden ser heridos; obtiene más información a cambio de que sus sentimientos puedan ser heridos.


En un contexto educativo o profesional sería muy útil, pues la cortesía a veces puede ofuscar demasiado el mensaje que se quiere transmitir. No obstante, sería impensable utilizar tal cantidad de honestidad brutal en la vida diaria; lo he intentado probar con un amigo cercano y similar a mí y a pesar de su inicial entusiasmo por la idea, no pudo evitar picarse y enfadarse. Es una pena que la gente necesite ser ineficiente.

Addendum:

He traducido la página del creador de las reglas de Crocker, pero no estoy totalmente satisfecho con mi traducción de:
"He invented the per-scanline variable pre-filtering compression method used by PNG, the sum-of-abs heuristic used by many encoding programs..."
Si alguien pudiese retraducirla le estaría muy agradecido.

3 series entretenidas en inglés

Unsong (unsongbook.com)

Escrita por el lúcido, dialéctico y bayareaesco bloggero Scott Alexander, de slatestarcodex.com, la principal virtud de Unsong es ser ingeniosa, tanto en el esquema general como en los pequeños detalles. A nivel global, la historia se encuadra en un mundo en el que el primer viaje a la Luna quiebra las esferas aristotélicas que rodean a la Tierra, lo cual rompe la física y los artilugios de la ingeniería y posibilita la magia.

A nivel específico, la historia está plagada de juegos de palabras y de referencias obscuras que normalmente se discuten en los comentarios. Por ejemplo, Thamiel, el demonio, habla ante las Naciones Unidas:

"I am not the monster you think. In my spare time, I play the violin competitively. I help blind children. I raise awareness of healthy plant-based foods. And my country? We are not your enemy. We are strange, yes [...]".

En "I help blind children", "blind" no está utilizado como adjetivo, ¡sino como verbo! y la frase siguiente se refiere a tentar a Eva con la manzana. Es un humor inteligente, no obvio. Es estimulante pero enrevesado, y los propios lectores ayudan a desentrañarlo en los comentarios, que por ejemplo explican que "I play the violin competitively" es una referencia a la canción The Devil Went Down to Georgia. Esto de alguna manera recuerda a los Tom Swifties, que yo conozco por varias listas de este mismo autor (1,2,3), que me llevaron a intentar hacer lo mismo en español. Regresando a la serie, esta está estableciéndose todavía y como se presentan muchos escenarios diferentes, que se engarzarán en un futuro, la cosa parece dispersa. No obstante, los personajes son lo suficientemente memorables como para que recordarlos no sea un problema.

Worm (parahumans.wordpress.com)

También encuadrada en un mundo en el que las leyes físicas se pueden romper, esta serie, bastante extensa, cuenta una oscura historia en la que la protagonista, Taylor emplea sus poderes de forma letal y eficaz, funcional. Aunque se mantiene el tópico de la identidad secreta, se rechaza la moralidad cómic en blanco y negro; ante la intransigencia de la autoridad algunos personajes deciden que se puede hacer más bien1 doblando o ignorando las reglas que ciñiéndose estrictamente a ellas. Supongo que esto ha tenido alguna repercusión en mi vida real.

El lector se mantiene en vilo en todo momento, para lo cual el autor se sirve de tres fuentes de tensión: amenazas que deben ser lidiadas mediante außerordentliche Fähigkeiten, peligros a la identidad corriente y moliente, y el vínculo entre la identidad común y la secreta. También encontramos, en menor medida, trama social y romántica. Así, con estas tres y media fuentes se crea una batería de tensiones variadas.

En más detalle, los problemas de la vida cotidiana de la protagonista están relacionados con la adolescencia, la relación con los padres, el acoso, etc. Y, por otro lado, el poder. Una reflexión mía: tradicionalmente, el poder puede provenir de dos fuentes: el poder intrínseco a la persona, como puede ser una habilidad, una inteligencia, o un conocimiento, y el poder que se obtiene de otros, que podría ser el poder político, que en la vida real es infinitamente mayor que el de cualquier individuo. Pero en ficción, esta proporción se puede subvertir con un Superman o con un Dr. Manhattan, seres más poderosos que cualquier gobierno, situación que da para mucha exploración interesante (Addendum: La primera parte de esta idea se encuentra en El temor de un hombre sabio, en el capítulo 56).


Creo que esta imagen merece hacerse viral

Fuente: kimayres.blogspot.com.es/2015/12/festive-photos.html

The Next Warrior (https://nextwarrior.quora.com/)

John Davis sirvió como marine en las fuerzas armadas estadounidenses y es una cabal fuente de análisis militares. Junto con otros expertos en lo bélico administra el Defense Quorum, una genial fuente de noticias, información y análisis de conflictos armados. A pesar de tener cierto sesgo hacia los EEUU, por ser la única superpotencia hegemónica actual , también utilizan fuentes en ruso y otros idiomas; sus análisis son extensos e inteligentes y en ocasiones han llegado a proporcionarme algunas noticias de última hora 180 minutos antes que los periódicos españoles.

Los escritos de Jon Davis sobre futuro de la guerra están bien pensados y este mismo tema es el centro de su incipiente serie, que de momento ha narrado el revenido de Nathaniel Romero como marine, proceso que incorpora algunos desarrollos tecnológicos futuros plausibles. Las entregas son extremadamente breves; varios meses de producción se leen en una tarde.

Totum revolutum

En general las tres series están muy centradas en la acción, en el qué, prentenden contar una historia. En cuanto a artificios interesantes, en Worm se incorpora ocasionalmente el muro de una red social para mostrarnos la perspectiva del vulgo ante los aconteciminetos extraordinarios. Mientras que Unsong de momento tiene un comienzo caleidoscópico, la cantidad de subtramas en Worm se mantiene a lo largo de la serie, y es verdaderamente abrumadora. 

La cita "Nuestro amigo es de los que creen que las virtudes del arte nacen de la inteligencia", de La tempestad, captura bastante bien el espíritu de estas tres series, que son sagaces, lúcidas e ingeniosas; un grato recordatorio de que internet produce genialidades.

1 Que no "mejor"

De turismo de piedra por Budapest

Mates politizadas: 

En la biblioteca del CERN, un libro me llamó la atención: Mathematicians under the nazis, y me leí el prólogo. Pobre de mí, se me cayó un mito; el libro expone con mimo y detalle cómo las matemáticas y los matemáticos también contribuyeron de forma política a la maquinaria nazi a pesar de ser la disciplina más pura, la más alejada del mundo, la más abstracta

Español C3

La "sutilísima diferencia" entre las palabras loncha, lámina, raja, rodaja y rebanada (y roncha lonja) se debería escapar a los extranjeros, en especial a los ingleses, que sólo tienen slice rasher

En sintagmas como "La generalidad de las personas" o "El capullo de Losada", el núcleo sintáctico complementa semánticamente a un subordinado sintáctico.

En oraciones como "Los maté a todos" o "Estas palabras las podría pronunciar un tonto", el complemento directo se repite.

A pesar de que la palabra pelandusca no es de uso corriente, su significado se intuye perfectamente.


Directos a la sustancia, directos a la burocracia

Para llegar a cualquier meta, por ejemplo aprender matemáticas, debo realizar una serie de actividades. De entre ellas algunas contribuyen directamente al objetivo final, como leer libros de texto o resolver adivinanzas guarismáticas. Pero otras contribuyen tan solo de forma tangencial, por ejemplo la Selectividad: tuve que estudiar Tecnología Industrial y memorizar factoides irrelevantes para conseguir una nota, para poder después estudiar matemáticas. Esto en sí mismo no me enseñó nada matemático, es más, me quitó tiempo. Ahora bien, rodeos burocráticos como estos, sin ser necesarios, no son opcionales; podrían no ser pero para mi siempre son.

Con esta diferencia en mente, resulta trivial explicar mis diferentes niveles de entusiasmo con respecto a actividades que me acercan a un mismo objetivo. Por un lado, el cero se corresponde con lo burocrático, con lo ineficiente y contingente que se enmascara como imprescindible. Y por otro lado, siento más entusiasmo al entender teoremas y desarrollar intuiciones matemáticas: lo sustancial, el trabajo ineludible que siempre tendría que poner.

Y me resulta curioso que en algunas ocasiones los procedimientos burocrático-accidentales tengan más impacto en la calidad de mi aprendizaje que las actividades necesarias. Así, reflexionando, he desarrollado cierto resentimiento hacia esa paja contingente, y me enfrento a ella con desgana, lo cual da lugar a resultados no óptimos. Por eso, necesito una forma de regresar a mi ingenuidad de hace cinco o seis años, cuando me esforzaba mucho en todo.

La solución es obvia: olvidar esta reflexión y fijarme en el objetivo final, cual mula. No obstante, por mucho que lo intento, no consigo quitarme la sensación de que, cual actriz de El último Don, me permito ser estuprado para conseguir un trabajo en el que las habilidades que adquiero al transigir no me servirán para nada.


Cortocircuitar chácharas

Algunas veces no es optativo participar en una conversación puramente social (en su sentido más despectivo). En estos casos, encuentro que aumentar el número de estímulos que recibo puede cortocircuitar mi mente lo suficiente como para poder parecer estar interesado en la conversación.

Para ello, me pongo un auricular con música familiar en una oreja mientras con la otra pienso en alguna idea interesante que tenía ya preparada para emergencias. Con lo que me queda, escucho, asiento y pregunto estratégicamente, sin esperar demasiado de la conversación, porque no da.

Un eje genial


Un amigo me enseñó el eje malo-bueno, legal-caótico, que permite definir eficazmente a muchos personajes y dentro del cual quiero pensar que pertenezco al cuadrante (bueno, caótico). He añadido ejemplos a la página web de Wikipedia, a la que os recomiendo que echéis un vistazo.

Idealización

La idealización requiere de rasgos puros, y por tanto demole la complejidad humana; en los sonetos de Garcilaso no queda rastro de Isabel Freyre; la visión del amor de Baroja cada vez me seduce más.



De turismo de piedra...

De turismo de piedra por Budapest, cuando estaba tomándome un momento para descansar contemplando un paisaje no especialmente bonito un amigo pasa grabando con una cámara de mano, lo cual da comienzo a un honesto intercambio de opiniones.

Mi posición era y es que el mero acto de capturar un momento lo altera. No me estoy refiriendo a las mierdas físicas del principio de incertidumbre (todavía no he caído tan bajo como para que tener que recurrir a la física cuántica para justificar un argumento filosófico), sino a esa sonrisa forzada que se pone en las fotos cuando realmente estabas un poco alicaído y lo que querías era un abrazo o incluso estar solo. Ya lo decía Ortega: vive una vida auténtica, y la grabación te quita el gozo de no sonreir.

La posición de mi amigo era que la foto y el vídeo son necesarios para recordar, pues una vez no capturó nada y de nada se acuerda. Como su punto medio aristotélico era mi extremo, intenté enfatizar en qué medida la grabación altera lo grabado poniendo el ejemplo de un abrazo con una chica que le gustase. ¿Por qué no grabaría eso?

En vez de reflexionar acerca del principio general común a ambas situaciones: grabar cambia el momento e impide el Carpe Diem, mi ahora adversario decide hacer énfasis en una diferencia: la intimidad y chilla "¡falsa analogía!". Por supuesto, como el propósito de un argumento en contra es someter a nuestras creencias, opiniones e intuiciones a presión, es mucho más fácil atacar la analogía que arriesgarnos a tomarla en serio.

Por eso, considero que es importante clarificar qué es una falsa analogía y qué no lo es.Lo es comparar a Ángela Merkel con Hitler, porque entender a uno no nos revela mucho sobre el otro. Por otro lado, una analogía permisible es comparar un curso educativo con un maratón; la recta final.

De esta forma, una falsa analogía no solo requiere de diferencias notables entre las dos situaciones sino que también es necesario que no se pueda aprender nada de un caso en función del otro. Realmente, la gente utiliza el grito de "falsa analogía" como una tarjeta de "quedas libre de la cárcel", pues la refutación de esa acusación requeriría demasiado tiempo para una discusión informal o incluso para un debate político. Por eso lo dejé pasar, ciertamente una pena.

Más adelante intenté introducir el concepto de petición de principio y se me deleitó con un "Es mi opinión y merece respeto" (en re menor) y un "no metas tu maquinaria pedante" (alegro non troppo). Entonces, me exasperé, mugí y paré.

Pero ahora que estoy más calmado, haremos como Jack el destripador: ir por partes. Con respecto a "es mi opinión y merece respeto", un creacionista defensor del diseño inteligente podría pronunciar estas mismas palabras, y recibiría la cantidad de respeto ínfima con la que cualquiera que se tenga que respaldar en un "es mi opinión" se deberá contentar. Y en cuanto a descalificar una tesis por la ridícula razón de ser elaborada, parece adecuado recordar las palabras del discurso de dimisión de Adolfo Suárez acerca de la "inútil descalificación global".

Si tuviera que contraargumentarme a mi mismo, diría que el hacerse fotos es una actividad social en sí misma, que falsear una experiencia es un juego que genera complicidad. Y además, la corrupción que recrimino es similar a mi propia actitud, en la medida en la que cuando voy viviendo, me  voy preguntando ¿qué podría escribir sobre esto?

Es mejor quemar libros

Un compañero mío colecciona edicciones de El principito de Antoine de Saint-Exupery en diferentes idiomas. ¡Sacrilegio! No los va a abrir, no los va a leer, solo van a ocupar un estante; actuarán como objetos decorativos. Al menos quemar libros reconoce su poder.

Gracias Nuño por crear la imagen más chula que he visto en mucho tiempo. 
De nada, de nada.

El selfie: El gran ecualizador

Los selfies son una actividad muy valorada de la cual tanto el tonto como el listo, el rico como el pobre, el chico como la chica, en definitiva, todos, obtienen un mismo subidón para su ego, un mismo gozo en su autocontemplación. Este es independiente de cualquier noción de calidad, el selfie siempre será satisfactorio.

Ciertamente, en ningún momento se busca la belleza; en la mente del pueblo no existe la diferencia entre lo bonito y lo bello. Por eso, no es infrecuente ver poses ridículas, patéticas, pero por otra parte sin un ápice de originalidad. El selfie tampoco es una foto para recordar lugares y momentos: en la sala del David de Miguel Ángel la experiencia de los visitantes era la foto en sí, no el gozo estético. Es más, todos menos los niños y una familia de indios daban menos de dos vueltas a la escultura y venga a otra cosa. La foto podía ser antes o después, normalmente antes, y tapar parte del David era casi obligatorio. Uno pensaría que se trata de algún ritual religioso por la devota exactitud con la que el proceso se repetía, casi coreográficamente.

Ahora recordamos la tesis de Ortega de que el pueblo carece de la capacidad para experimentar gozo artístico. Pero a la masa le dolería admitir esto, y el selfie es un excelente método para evitar enfrentarse a esta hiriente realidad; todos se sienten bien al hacerse un selfie con el David, o con cualquier otra obra, y reducir la contemplación a un mínimo. Si no tuvieran cámaras, tal vez tendrían que utilizar sus propios ojos, y no sabrían qué hacer. Pero me engaño, siempre quedaría comprar alguna baratija en la tienda del museo. En definitiva, el selfie es igual de basto para todo el mundo, y además resulta un eficaz engaño que le oculta al pueblo sus carencias.

Adolfo Suárez desde la tumba

"Pero creo que tengo, hoy, fuerza moral para pedir que en el futuro no se recurra  a la inútil descalificación global, a la visceralidad o al ataque personal, porque creo que se perjudica el normal y estable funcionamiento de las instituciones democráticas. La crítica pública y profunda de los actos de gobierno es una necesidad por no decir una obligación en un sistema democrático de gobierno basado en la opinión pública. Pero el ataque irracionalmente sistemático, la permanente descalificación de las personas y de cualquier tipo de solución que trata de enfocar los problemas del país no son a mi juicio un arma legítima, porque precisamente pueden desorientar a la opinión pública en que se apoya el propio sistema democrático"

Koan filotroleico


Tras pensarlo un momento, el maestro respondió: "¿En qué se diferencian una almohada y una vaca?"

Entonces, Nuño alcanzó la iluminación.

El sueño de la razón produce monstruos

En el contexto de elegir una carrera, me encuentro sin indicaciones sobre cómo debe ser el sano equilibrio entre razón y emoción, y por lo tanto, me reconcomo la cabeza. Mi conclusión es que debo mantener una posición idealista, romántica, guiada por las emociones, pero solo al elegir objetivos y metas, y una vez que estos han sido elegidos, emplear la clara luz de la razón para elegir y diseñar el método, el camino. ¿Por qué? Porque todas las demás opciones conducen al fracaso.

Si fuéramos idealistas respecto al método, no tendríamos plan alguno para lograr nuestros objetivos, y seríamos como un chico que, enamorado de una chica, no se aproxima a ella,  esperando una reciprocidad mágica que nunca llegará. No nos prepararíamos los exámenes, confiando en la suerte y siendo defraudados. Independientemente de nuestros objetivos, el sentimiento en sí mismo no nos  proporciona una manera de alcanzarlos, 


No obstante, la razón es formidable en este aspecto pues nos permite idear métodos, soluciones para superar nuestros obstáculos. Así, el ajedrez, un juego en el que el objetivo final, hacer mate, está ya predefinido, es percibido como un duelo mental en el que prima la razón. En el ajedrez, utilizar la emoción nos llevaría a proteger los caballos porque son bonitos, a sacrificar las torres porque son feas y a dejar el rey en el centro porque llevarlo a una esquina es de cobardes. No obstante, si utilizamos la razón (TdC: complementándola con nuestra intuición experta, que tal vez asimile y acelere los mecanismos y resultados de la razón), podremos ganar.

Un breve paréntesis: en ciertas ocasiones, la decisión racional (aquella que te acerca más a tus objetivos) podría ser actuar de manera aparentemente "irracional", pues nuestra sociedad considera a la razón helada y deshumanizada; las ineficiencias son prueba de afecto, y  la frialdad de lo racional es castigada socialmente. 

En cuanto a elegir objetivos con la razón, como la razón no valora, sino que pondera y calcula, terminaríamos optimizando para un sucedáneo, como la cantidad de dinero o la guayura. O, podríamos elegir la imitación, cual Zelig, pero nunca llegaríamos a determinar una meta, en palabras de Gasset, auténtica. En su momento no lo vi, pero un pésimo cuestionario escolar que pretendía determinar el nivel de machismo en mi colegio preguntaba algo como "¿Es racional para un hombre luchar para mejorar la posición oprimida de las mujeres?", y ahora veo que la pregunta está mal formulada. Que algo sea "racional" o no depende puramente de nuestras preferencias y metas; dado el objetivo del Joker de causar caos, su comportamiento como un capaz agente impredecible y perturbado podría ser una fachada y el producto de un cálculo racional previo.

Así, en conclusión, coincido con el título del conocido grabado de Goya, El sueño de la razón produce monstruos, en sus dos sentidos, porque, siendo breves, es la razón y no los sentimientos la me posibilitará ganar al ajedrez, pero son los sentimientos y no la razón los que me indican qué juego de mesa prefiero.

The Sandman, de Neil Gaiman

La pregunta que le hicieron a Neil Gaiman, de resumir la historia de Sandman en 25 palabras o menos no me gusta. Su respuesta fue "The Lord of  Dreams learns that one must change or die, and makes his decision" ("El Señor de los Sueños aprende que debe cambiar o morir y toma una decisión") , y la pregunta no me gusta porque promete condensar y caracterizar toda una serie, y no es la pregunta adecuada para ello; se centra demasiado en el qué en detrimento del cómo. En un plano más analítico, me parece especialmente relevante el aspecto de exploración de escenarios fantásticos peculiares, ya sean historias individuales o tramas intrincadamente relacionadas. En esto, creo yo, radica gran parte de la gracia de esta saga.

El personaje principal, Sueño, tiene como "hermanos" a Destino, Muerte, Destrucción, Deseo, Desesperación y Delirio (que antes fue Deleite). En inglés, sus nombres son Dream, Death, Destruction, Desire, Despair y Delirium (que fue Delight), y el juego desafortunadamente se pierde con la traducción, pues quedaría un poco pillado por los pelos llamar a Muerte Defunción y a Sueño algo como Dormítico.

Estos personajes son los "eternos", que por un lado son la antropomorfización de un aspecto de la vida y por otro una perspectiva, una actitud, acerca del aspecto que personifican. Si muriesen, como la realidad que representan sigue existiendo, esta se personificaría en una nueva reencarnación, y la perspectiva de la manifestación anterior se perdería. Esto supone una curiosa inversión de la muerte humana, pues cuando morimos, c'est fini, pero todavía pueden quedar trazas de nuestra manera de ver las cosas.
Retomando la idea de escenarios fantásticos peculiares, por ejemplo, Lucifer Morningstar (Lucero del Alba), ángel caído y señor del averno, protagoniza una historia sumamente interesante en la cual abandona el infierno y cede su llave a Sueño, que se entrevista con deidades de diversos panteones que codician la llave. Mientras tanto, los muertos regresan a la vida y Lucifer se relaja tocando el piano en la tierra. Al parecer, esta idea ha dado lugar a una serie de televisión que según tengo entendido es terrible. Otra subtrama fascinante es la reunión, cada cien años, entre Sueño y Hob Gadling, en la que se cuentan sus andanzas en la última centuria.

Otro aspecto en el que destaca es en la cuidadosa incorporación de temas sociales a la narración. Recientemente tuve la mala fortuna de asistir a una representación de la Jóven Compañía de la Ilíada y la Odisea en la que se oían horrores como "Y claro, a Casandra no la escuchaban porque era una mujer", y barbaridades semejantes que dejaban claro que el desarrollo narrativo de la obra estaba subordinado a la búsqueda de una solución social. Afortunadamente, en Sandman, los temas sociales son una solución narrativa, y no viceversa, y aunque la ideología de Gaiman se deja ver, no es estridente.

Podemos concretar lo anterior en lo que respecta a la psicopatía y a la transexualidad. En cuanto a la psicopatía, este tema es explorado mediante una interesante convención de asesinos, que permite a Gaiman esbozar los rasgos comunes y no comunes de diversos psicópatas y asesinos. El psicópata de Gaiman no es un ser que desde la oscuridad rezuma maldad de cartón piedra y que el autor puede invocar perezosamente. Al contrario, al ser caracterizado con más detalle el psicópata sigue siendo terrible, pero un terrible más afín a lo literario, y en este caso con un toque fantástico.

De igual manera, la transexualidad se trata desde una perspectiva narrativa mediante el carácter de Wanda. Wanda es uno de los numerosísimos personajes secundarios de la serie, pero aún así tiene cierta complejidad, y en general, por lo poco que he leído, ha sido en general recibida de forma dispar por los colectivos relevantes. Su subtrama no es moralizante y al igual que con la mayoría de los personajes, el autor no duda en putear a Wanda para generar tensión y desarrollar la acción, lo cual se agradece.

Nótese la referencia aristotélica. No está sola, las referencias culturales y mitológicas son numerosísimas.

En cuanto a las características propias del medio, me han llamado la atención el uso de rectángulos para incorporar la voz de un narrador, la ocasional irreverencia ante los límites de la viñeta y el uso de diferentes tipografías y bocadillos para enfatizar la naturaleza divina, eterna o destructora de algunos personajes. Por ejemplo, letra blanca sobre fondo negro y una burbuja puntiaguda para Sueño:


¿Siempre lo supiste? El sesgo de retrospección

Estracto de: David G. Meyers, Exploring Social Psychology New York: McGraw-Hill, 1994, pp.15-19.

"Todo parece rutinario, una vez explicado" – El Dr. Watson a Sherlock Holmes

¿Producen las teorías de psicología social nuevas perspectivas sobre la condición humana? ¿O sólo se limitan a exponer lo obvio? Muchas de las conclusiones presentadas en este libro probablemente se te hayan ocurrido, pues la psicología social está en todas partes. Durante siglos, filósofos, novelistas y poetas han observado y comentado el comportamiento social, a menudo con perspicacia. Como comentó el filósofo inglés Alfred North Whitehead, "Todo lo importante ya se ha dicho".

Por tanto, ¿se podrá también afirmar que la psicología social es tan solo sentido común [reformulado] en otras palabras? La psicología social se enfrenta a dos críticas contradictorias: que es trivial porque documenta lo obvio, y que es peligrosa porque sus descubrimientos pueden ser utilizados para manipular a las personas. ¿Es la primera objeción válida? ¿formaliza la psicología social tan solo lo que cualquier psicólogo social amateur ya sabe de forma intuitiva?

Cullen Murphy (1990), editor de The Atlantic, piensa de esa manera. Hasta lo que él alcanza a observar, las ciencias sociales no revelan "ninguna idea o conclusión que no pueda ser encontrada en cualquier enciclopedia de citas". Día tras día, los psicólogos sociales salen al mundo. Día tras día descubren que el comportamiento de la gente es más o menos lo que se esperaría. Casi medio siglo antes, el historiador Arthur Schlesinger, Jr., (1949) reaccionaba de manera similar ante los estudios sociales sobre los soldados americanos de la segunda guerra mundial, tal y como fueron recogidos en los dos volúmenes de The American Soldier – laboriosas muestras de sentido común, dijo.

¿Cuáles fueron los hallazgos? Otro reseñador, Paul Lazarsfelf (1949), ofreció una muestra con comentarios interpretativos, algunos de los cuales parafraseo:
1. Los soldados con mayor educación sufrieron más problemas de adaptación. (Los intelectuales estaban menos preparados para la batalla que los que tenían inteligencia callejera [street-smart people]). 
2. Los soldados del sur aguantaban mejor el clima caliente de las islas del sur que los soldados del norte. (Los soldados del sur estaban más acostumbrados a temperaturas calurosas). 
3. Los soldados blancos ansiaban más una promoción a suboficial que los soldados negros. (Años de opresión tienen un coste en la ambición). 
4. Los soldados del sur negros preferían oficiales blancos del sur a oficiales blancos del norte. (Los oficiales del sur estaban más acostumbrados y tenían más habilidad en la interacción con negros). 
5. Mientras la lucha continuaba, los soldados deseaban regresar a casa 
más intensamente que después del fin de la guerra. (Durante la lucha, los soldados sabían que estaban en peligro mortal).
Un problema con el sentido común, no obstante, es que lo empleamos después de conocer los hechos. Un acontecimiento es más "obvio" y predecible a posteriori que a priori. Baruch Fischhoff et al. (Slovic & Fischhoff, 1977) han demostrado repetidamente que cuando se conoce el resultado de un experimento, dicho resultado de repente parece normal  [unsurprising] – y ciertamente menos sorprendente que para las personas a las que simplemente se les explica el procedimiento experimental y los posibles resultados. La gente sobrestima su habilidad para haber predicho el resultado. Esto pasa especialmente cuando el resultado parece predeterminado desde un primer momento [determined] y no un mero producto del azar (Hawkins & Hastie, 1990).

Daphna Baratz (1983) puso a prueba el sentido de lo obvio de unos estudiantes universitarios. Les dio pares de supuestos descubrimientos sociales, uno verdadero (por ejemplo, "En tiempos de prosperidad la gente gasta una mayor proporción de sus ingresos que en tiempos de recesión" o "Aquellos que van a la iglesia más frecuentemente tienden a tener más hijos que las que van con poca frecuencia"), y su contrario. Sus resultados: Independientemente de haber recibido la afirmación verdadera o su contraria, la mayoría de los estudiantes puntuaron el presunto descubrimiento como "algo que yo hubiera predicho"

Tal vez hayas experimentado este fenómeno al leer el resumen de Lazarsfeld de The American Soldier. Pues, de hecho, Lazarsfeld procedió a decir "todas y cada una de estas afirmaciones es lo contrario de lo que realmente se encontró". En realidad, el libro documentaba que los soldados con menor educación se adaptaban peor. Los [soldados] del sur no se ajustaban a un clima tropical más a menudo que los del norte. Los [soldados] negros ansiaban más una promoción que los blancos, y así sucesivamente. "Si hubiésemos mencionado primero los resultados reales de la investigación, el lector también los hubiera considerado 'obvios'. Obviamente algo está mal con todo el argumento de la obviedad... Si cualquier reacción humana es concebible, es de gran importancia saber qué reacciones realmente ocurren con mayor frecuencia y en qué condiciones".



Igualmente, en la vida real a menudo no esperamos que algo pase hasta que lo hace. Entonces de repente vemos las fuerzas que dieron lugar a ese algo y no nos sentimos sorprendidos. Tras la victoria de Ronald Reagan ante Jimmy Carter en 1980, los comentadores – olvidándose de que las elecciones habían estado muy reñidas hasta el final – encontraron normal y fácilmente entendible la abrumadora victoria de Reagan. Cuando el día de antes de las elecciones Mark Leary (1982) preguntó a la gente qué porcentaje de votos pensaban que cada candidato recibiría, la persona media, también predijo tan solo una victoria por un pequeño margen de Reagan. El día de después de las elecciones, Leary volvió a preguntar a otras personas qué resultado hubieran predicho el día de antes de la elección; la mayoría indicaron un porcentaje más cercano a una victoria apabullante.

Jack Powell (1988) también encontró un efecto "siempre lo supe" similar después del triunfo de Reagan contra Walter Mondale en 1984. Descubrir que algo pasó lo hace parecer más inevitable. En las palabras del filósofo danés Soren Kierkegaard [sic], "La vida se vive hacia adelante, pero se entiende hacia atrás".

Si este sesgo de retrospección (también llamado el fenómeno "siempre lo supe") es insidioso, tal vez estés sintiendo que siempre supiste acerca de él. De hecho, cualquier resultado concebible de un experimento psicológico te puede parecer como de sentido común  después de que sepas el resultado. Puedes demostrar el fenómeno preguntándole a la mitad de un grupo que predigan el resultado de un evento de actualidad, como una elección próxima. Una semana después de saber el resultado, pregúntale a la otra mitad qué hubieran predicho. Por ejemplo, cuando Martin Bolt y Jon Brink (1991) invitaron a estudiantes del Calvin College a predecir el resultado del voto del senado estadounidense sobre el controvertido candidato al Tribunal Supremo  Clarence Thomas, un 58% predijeron que sería aprobado. Una semana después de su confirmación, Bolt preguntó a otros estudiantes que evocaran qué hubieran predicho. "Yo pensaba que sería aceptado", dijo un 78%.

O dale a la mitad de un grupo un resultado psicológico y a la otra mitad el resultado opuesto. Por ejemplo, dile a una mitad:

Los psicólogos sociales han determinado que, ya sea al elegir amigos o al enamorarse, nos atraen más las personas cuyos rasgos son diferentes a los nuestros. Es sabio el antiguo dicho de "Los opuestos se atraen".

Y a otra mitad la verdad:

Los psicólogos sociales han determinado que, ya sea al elegir amigos o al enamorarse, nos atraen más las personas cuyos rasgos son parecidos a los nuestros. Es sabio el antiguo dicho de "Dios los cría y ellos se juntan".

Primero, pídeles que expliquen el resultado. Luego, pregúntales si es "sorprendente"  o "no sorprendente". La gran mayoría calificarán el resultado que les fue dado como "no sorprendente".

Como muestras estos ejemplos, podemos hacer uso de un arsenal de proverbios antiguos para mostrar que cualquier resultado tiene sentido. Como casi cualquier posible resultado es concebible, hay proverbios para múltiples ocasiones. ¿Citaremos a John Donne, "Ningún hombre es una isla", o a Thomas Wolfe, "Todo hombre es una isla"? Si un psicólogo informa de que la separación reduce la intensidad del sentimiento amoroso, Fulano Común responde, "¿Te pagan por eso? Todo el mundo sabe que 'ojos que no ven, corazón que no siente' ". Si resultase que la separación no reduce la intensidad del sentimiento amoroso, Mengana Munco te diría "Mi abuela te lo podría haber dicho, 'Quién bien quiere tarde olvida' ". Independientemente de lo que pase, habrá alguien que siempre supo que así lo haría.

Probablemente Karl Teigen (1986) se reiría cuando pidió a estudiantes de la Universidad de Leicester (Inglaterra) que evaluaran proverbios y sus opuestos. Cuando recibían el proverbio real, "El miedo es más fuerte que el amor" [traducciones literales de los proverbios de este párrafo], la mayoría lo puntuaban como verdadero. Pero también lo hacían los estudiantes que recibían la forma inversa, "El amor es más fuerte que el miedo". Asimismo, el proverbio genuino "Aquel que ha caído no puede ayudar al abatido" fue calificado positivamente, pero también "Aquel que ha caído puede ayudar al abatido". Mis favoritos, no obstante, fueron dos proverbios de alta puntuación: "Los hombres sabios crean proverbios y los necios los repiten", y su contraparte inventado, "Los necios crean proverbios y los sabios los repiten".

...

El fenómeno de "siempre lo supe" no solo puede hacer parecer a los resultados de las ciencias sociales como algo de sentido común pero también pueden tener consecuencias perjudiciales. Fomenta la arrogancia  la sobreestimación de nuestro poderío intelectual.

...

La cuestión no es que el sentido común sea predeciblemente erróneo. Más bien, el sentido común es correcto a posteriori; describe sucesos más fácilmente de lo que los predice. Por consiguiente, nos engañamos fácilmente, sobreestimando lo que sabemos y lo que supimos.

Traducción propia. Si alguien tiene acceso a un grupo poco heterogéneo de 10 o más personas, me interesaría intentar colaborar para reproducir los resultados de arriba, por ejemplo pidiendo predecir qué partido ganará las elecciones de España.