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Una "colmena" es un grupo de chicas que van siempre juntas, y una abeja es un miembro de una "colmena". Dado que este fenómeno es relativamente común, este texto está basado en más de una colmena. No obstante, hablaré generalizando. No hace falta recordar que esta es mi opinión indocumentada y basada en mi reducida experiencia. Como tal, debe ser tomada como opinión y no como afirmación ni como hecho.
Cuanto menos se separan las abejas, mayor es la mentalidad de colmena. Si te encuentras a una abeja perdida, puedes estar seguro de que en breve esta te preguntará si has visto a "las otras". Adoptar esta asociación aporta ciertos beneficios a todas las abejas, pero, ¿cómo se percibe una colmena desde el exterior? ¿qué consecuencias tiene pertenecer a una colmena?
En primer lugar, este tipo de asociación es por naturaleza, inaccesible. Dado que el grupo esta formado únicamente por chicas, se señala de forma implicita que los chicos no son bienvenidos. Este efecto es exacerbado por el hecho de que cualquier contacto con un miembro individual de la colmena provocará cotilleos eternos.
Adicionalmente, ni la colmena ni las abejas buscan contacto con el exterior; prefieren lo conocido. Esto impide a las abejas, que pertenecen al mismo reducido nicho social, conocer a nuevas personas, con mentalidades diferentes. Esto también reduce la cantidad de nuevas experiencias en las que las abejas pueden tomar partes.
En relación con esto, se podría afirmar que la colmena es, en cierta medida, hostil. Una colmena lleva al extremo el dicho de "la unión hace la fuerza", siendo la colmena más poderosa que la suma de las abejas individuales. Y, naturalmente, esto es una buena estrategia defensiva. No obstante, la radicalidad de sus métodos (no separarse ni para ir al baño), produce cierta sensación de hostilidad.
Fruto de esto, la pertenencia a una colmena también señala cierto desinterés. Si la evidencia anectdótica es aceptable, ninguna de las abejas de mi campamento considera que tiene novio (palabras textuales de la única ambigua). No obstante, debemos recordar que encontrar a una pareja es un asunto poco probable.
Un último efecto de estas colmenas es la creación de un aura de homogeneidad que rodea a todas las abejas. En ocasiones es difícil diferenciar a los miembros de una colmena, por ejemplo, recordar quiėn dijo qué en una conversación. Este efecto es exacerbado cuando realizan acciones como grupo (por ejemplo, el uso contínuo del plural al hablar).
En conclusión, se podría afirmar que una colmena es un mecanismo de defensa que en ocasiones se desmadra. Como toda herramienta poderosa, su uso tiene ventajas e inconvenientes, pero siempre se debería utilizar con cuidado.
Fruto de esto, la pertenencia a una colmena también señala cierto desinterés. Si la evidencia anectdótica es aceptable, ninguna de las abejas de mi campamento considera que tiene novio (palabras textuales de la única ambigua). No obstante, debemos recordar que encontrar a una pareja es un asunto poco probable.
Un último efecto de estas colmenas es la creación de un aura de homogeneidad que rodea a todas las abejas. En ocasiones es difícil diferenciar a los miembros de una colmena, por ejemplo, recordar quiėn dijo qué en una conversación. Este efecto es exacerbado cuando realizan acciones como grupo (por ejemplo, el uso contínuo del plural al hablar).
En conclusión, se podría afirmar que una colmena es un mecanismo de defensa que en ocasiones se desmadra. Como toda herramienta poderosa, su uso tiene ventajas e inconvenientes, pero siempre se debería utilizar con cuidado.