Que un terrorista piense en ti no es nunca una buena noticia

"Al-Qaeda hizo cosas grandes", terribles, pero grandes. No es exactamente Olivander, sino el Capitán de Fragata Federico Aznar Fernández Montesinos, Analista de del Instituto Español de Estudios Estratégicos. El jueves pasado dio una conferencia en mi instituto, bombardeándonos con numerosísimas ideas fascinantes.

Para entender el conflicto actual, estableció una diferencia interesante entre el núcleo de una ideología y su periferia. Así, al preguntar al público cuáles son los pilares de nuestra cultura, llegamos rápidamente a la conclusión de que en occidente se valora como valor supremo la libertad, con un énfasis en el individuo. Establecido esto, explicó que la libertad individual es, grosso modo, la base de nuestro sistema político, la democracia, mientras que la cultura islámica hace énfasis en la comunidad y en justicia, en vez de en individuo y en libertad. Por tanto, nuestro sistema político tal vez no sea adecuado para lugares con otros planteamientos.

Esta diferencia cultural abstracta se materializó, por ejemplo, en la Declaración de los Derechos Humanos. El documento fue ratificado por la mayoría de los miembros de la ONU, con la notable excepción de Arabia Saudí, que argumentó que este documento era una interpretación secular de la tradición judeocristiana, y por tanto inadecuada para los países musulmanes. Posteriormente, Arabia Saudí sí procedería a ratificar, en 1990, la Declaración de los Derechos Humanos en el Islam, fundamentada en la sharia.

Asimismo, explicó que la sociedad musulmana actualmente se encuentra fracturada. Por un lado, las clases medias tienden a ser prooccidentales mientras que las rurales tienden a ser más conservadoras. De lo cual se deduce el problema no es religioso sino de choque cultural, pues la religión no es suficiente para causar conflicto. Por tanto, el problema, al transcender lo religioso, adquiere una naturaleza política.

Por otro lado, el hecho de que, en general, los grandes conflictos se producen por diferencias pequeñas (mientras que las diferencias grandes dan lugar a indiferencia), unido a la amplísima extensión del mundo musulmán, tiene como consecuencia que no exista un terrorismo verdaderamente global. Por extraño que parezca, debido a la diversidad del islam los terroristas de diversos países no siempre comparten el mismo espacio cultural.


¿Qué grita un vaquero terrorista?

Igualmente, se expuso que la globalización no es un fenómeno pacífico, sino otro nombre para la imposición del sistema más fuerte. Inconscientemente o no, intentar modelar a otro pueblo a nuestra imagen y semejanza puede ofender y causar una reacción de rechazo. Irónicamente, si esta reacción de rechazo desemboca en un conflicto, se puede manifestar cierto isomorfismo entre las estrategias militares  de los países beligerantes, por lo que la asimilación se dará igualmente

Quedándome si conectores, me sorprendió que citase a Hitler; recogió una idea de Mein Kampf, que los partidos políticos pueden hacer concesiones, pero las ideologías no. Es por esto que la guerra sucia, en la medida en la que en un contexto democrático sacrifica legitimidad política para obtener beneficios operativos, conduce a la derrota. Me resultó memorable la frase: “Más importante que vencerles a ellos es defender lo que nos es propio”. Además, esta idea también explica que el Daesh haya restaurado la sharia en su totalidad, esclavitud incluida; de no haberlo hecho no sería ideológicamente consistente.

Otra idea recurrente fue la pedagogía. Afirmando que las bombas de los lobos solitarios carecen de armonía y que Daesh militarmente no es un problema, comentó que para ganar la paz el éxito militar ya no es suficiente. Este podrá proporcionar un marco, pero para proporcionar estabilidad en la región, se necesitará lo que llamó pedagogía, es decir, construir una narrativa que, canalizando frustraciones, presente a occidente bajo una luz positiva. Esto, estima, requerirá al menos una generación.

Simultáneamente, Daesh también enseña, pero mediante la violencia horizontal, definida como una pedagogía sangrienta contra los habitantes de las regiones que ocupan. Ante esta situación, argumentó que sería cabal apoyar el islamismo como prevención del radicalismo. Es decir, potenciar el moderantismo. Por último, se destacó la perfección técnica en el uso de las cámaras por parte de los grupos terroristas; los terroristas son muy conscientes de que para nosotros un hombre muerto en una ciudad, con imágenes, tiene más impacto que 25.000 en un desierto.

Autores y obras mencionadas:
Adolf Hitler, Mein KampfAlvin Toffler, La tercera ola 
Carl Smith, El concepto de lo político. 
Clausewitz
Frantz Fanon
Frederick Forsyth, La alternativa del diablo.  
Freud, El malestar cultural 
Marc Sageman 
Michael Ignatieff, Mal menor  
General William Wallace, Operations 

Miscelánea memorable:
De que un lobo mate a otro lobo no se deduce que una manada de lobos mate a otra 
Ni justificar lo injustificable, ni ser impotentes 
No estamos hablando de justicia 
Que un terrorista piense en ti no es nunca una buena noticia

2 comentarios: