Patologías de la verdad

[En constante actualización]

La verdad como corrección, es decir "conformidad de las cosas con el concepto que de ellas forma la mente", es una conceptualización específica la cual, o al menos cuya implementación en nuestra contexto cultural, tiene patologías. Aquí considero algunas partiendo del Parménides de Heidegger, que trata la ἀλήθεια (aletheia), la verdad griega, traducible cojeantemente por desocultamiento.

1.1 No todo lo falso es ocultamiento ni todo ocultamiento es lo falso. El grupo "The Yes Men" tiene como lema "Las mentiras pueden exponer la verdad" (Lies can expose the truth), lo que resulta inquietante y paradójico para la verdad comoo corrección, pero no para la verdad como aletheia. Una de sus actuaciones consiste, por ejemplo, en suplantar a un representante de la empresa Dow Chemicals ante la BBC y asumir la responsabilidad total de un grave accidente en Bhopal, comprometiéndose a destinar 12 billones de dólares al asunto (enlace). La empresa no pagó más que peniques, pero "The Yes men" revelan más con una mentira que cualquier comunicado indudablemente correcto de la empresa. 

1.2 Una patología de la verdad como corrección. La Ley de Godhart afirma que si un indicador socioeconómico es utilizado con propósitos políticos, pierde su valor como indicador. Por ejemplo, en la Edad Media se intentó estimar la riqueza de un hogar por el número de ventanas y puertas de la casa. Se construyeron casas con menos puertas y menos ventanas. Este problema no afecta a la verdad como aletheia.

1.3. La verdad como aletheia es una relación entre el ser y el conocedor. El desocultamiento se obtiene del desocultamiento tras un proceso de conflicto. En ocasiones, una relación matemática puede resultar aterradora en un primer contacto y sin embargo, tras contacto y jugueteo, tras aplicarla a distintas situaciones, tras ver como falla si se cambia cada pequeño término, la relación matemática se vuelve más accesible y transparente y se llega al entendimiento, generalmente con algún tipo de demostración. Nótese que durante todo el proceso la igualdad no ha dejado de ser cierta. Esto, sin embargo, no hace que enunciar teoremas sin demostración me sea menos profundamente repugnante.

1.4. La contrapalabra de aletheia es el pseudos, el ocultameinto que oculta en su mostrar. Heidegger propone un ejemplo: un armario que, delante de una puerta, lleva a creer que la puerta no existe.

1.5. Lo no dicho en su decir es una poderosa herramienta que Heidegger aplica a los griegos. Se entiende al considerar el texto de la revista Espéculo titulado Diccionario e ideología: tres décadas de la sociedad española a través de los ejemplos lexicográficos (enlace), en elque se examinan ejemplos de diccionarios de las tres últimas décadas. Estos ejemplos reflejan las actitudes imperantes en su período. P. ej: [ajena]: Ella estaba ajena a todo mientras preparaba la cena. Nótese que el propósito de la oración es ilustrar la palabra ajeno, y el análisis es de lo no dicho en su decir. Y nótese también que el conocimiento producido por dicho análisis no es científico.

(Aquí dejo a Heidegger)

2.1. "Conocimiento conocido" es un falso oxímoron, del tipo de "clavar clavos", pues podemos tanto clavar chinchetas como hablar de conocimiento conocido en oposición a conocimiento dicho; aquel que se utiliza para responder a un examen tipo test o a un examen de filosofía de selectividad habiendo leído apenas un diálogo de Platón, y ciertamente sin haber desarrollado intuiciones. Encuentro que la conceptualización de la verdad como corrección es deficiente a nivel de aprendizaje porque permite tener razón sin entender.

2.2. "Tener razón" es otra patología digna de análisis. Estaría tentado de explicar que, "como gritar no es lo correcto, pierdes la razón si gritas, se nos enseña. Pero enseñar eso es absurdo, pues la esencia de la verdad es constante ante el comportamiento social". No obstante, el proceso no es consciente.

2.3. "Tener razón" y "perder la razón" son además un claro caso de intrusión de una autoridad en el terreno de la corrección. Al discutir en casa, una autoridad (léase mi madre) puede imponer una definición social de la verdad, pues la corrección de una sentencia no se subordina a su superficie social. El lecto avispado se dará cuenta de que he defendido una cosa y su contraria en los apartados 2.2 y 2.3. Esto sería ilegal si pretendiese ser correcto, pero perfectamente permitible para desocultar; aquí la producción de conocimiento no es científica. De todas formas, en un caso estoy hablando de corrección moral y en otro de corrección de hechos. No obstante, sí intuyo que hay contaminación entre ambos sentidos de lo correcto.

2.4. "Comprender la mecánica", "entender el algoritmo", lo cual sigue en la línea de enunciar teoremads sin demostración. Mis profesores, en el contexto de álgebra lineal y las descomposiciones LU han utilizado esas expresiones. ¿Cómo se ha llegado a esas curiosísimas tonterías? De nuevo podría decir que "claro, como un algoritmo se puede aplicar correctamente, y la verdad es corrección, entonces la corrección toma un aura de verdad", pero de nuevo el proceso no es consciente. Debo pensar más sobre este asunto.

2.5. Un perro atado a una señal de una tienda de chuches gruñe al pasar otro perro. Tira de la señal y casi la descoloca. De la tienda de chuches sale una niña, que le dice de forma cariñosa “no se gruñe”: es fascinante, acaba de negar lo que ven sus ojos ¿para cambiar lo que ven sus ojos? También lo hace mi madre cuando dice que “en esta casa se come con corrección” precisamente en los momentos en los que no se está comiendo con corrección. Es fascinante: una modalidad de la moralidad es la negación de la realidad.

Actúan de forma similar aquellos feministas que afirman que “un hombre de verdad es feminista”: se falsifica la realidad y luego se insiste en la realidad de la falsificación. Un ejemplo con bibliografía es el citado en un análisis legal cuyos vericuetos no son relevantes a este caso: "Knowledgeable gay advocates knew it, and when they promoted the false claim to the contrary, their hope was to persuade enough people to believe the lie that it would be “normalized,” viewed as the way things already were so that we would come to accept it as reality" (fuente original, copia en el Internet Archive)

2.6. En ocasiones he entendido, mal, que comprender racionalidad como eficacia implicaría que la eficacia en general fuese deseable en sí misma. Un ejemplo de por qué no lo es es Mijaíl Tal, un maestro de ajedrez que dijo: "You must take your opponent into a deep dark forest where 2+2=5, and the path leading out is only wide enough for one"; atrapaba a sus oponentes en posiciones de complejidad abrumadora. El asunto es interesante porque, tras analizar sus partidas por ordenador, se encontró que algunas de sus elecciones eran objetivamente subóptimas. Así, a pesar de que Tal no era un jugador eficiente, sí fue un excelente jugador.

Por otro lado, la realidad como eficacia me parece ser ineficaz para llegar a un estado del ser, como pudiera ser la ataraxia de epicúreos, estoicos o escépticos, popularmente conocida a través de El árbol de la ciencia, de Pío Baroja.

2.7. La verdad tiene como modalidad la verdad humana, la cual en ocasiones se opone a la verdad como corrección. Por ejemplo:


Ain't no sunshine when she's gone
It's not warm when she's away
Ain't no sunshine when she's gone
And she's always gone too long
Anytime she goes away

Sí que hay sunshine when she's gone. Afirmar lo contrario sería incorrecto. Y sin embargo, es verdad, verdad humana. ¿Cuándo, entonces, tomamos verdad como verdad humana y cuándo como corrección? Bueno, es evidente: era obvio para un amigo cuando decía que mis calcetines rojos no eran rojos en la oscuridad y lo contrario era para mí inmediato. Esto no debería dar lugar a confusión si la diferencia entre ambos paradigmas se entiende y se explicita. Esto, sin embargo, en la vida real no pasa: no hesito en decir que las confusiones abundan.

Cuando alguien me saca un móvil en medio de una conversación, tengo el hábito de mencionar que los móviles dan cáncer. Fácilmente se me podría satirizar con términos como "hechos alternativos", pero no creo que la caracterización sea justa, honesta en lo esencial.
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En fin, como conclusión preliminar, en La gaya ciencia, Nietzsche escribe:
Aquel que siente: "Estoy en posesión de la verdad", ¡qué no sacrificará para mantener esta sensación!¡Qué no arrojará por la borda para manterse "arriba"— es decir, por encima aquellos que carecen de la verdad! 
Wer da empfindet „ich bin im Besitz der Wahrheit“, wie viel Besitzthümer lässt der nicht fahren, um diese Empfindung zu retten! Was wirft er nicht Alles über Bord, um sich „oben“ zu erhalten, — das heisst über den Andern, welche der „Wahrheit“ ermangeln!
Y sin embargo esa verdad cuya posesión tanto se anhela puede exhibir tales patologías, perversiones que su lustre quede enmudecido. Y aún entonces se sigue poseyendo con arrogancia. Por ello recomiendo una conceptualización de la verdad distinta, que palia algunos de los problemas discutivos. En resumen, esta se podría caracterizar como relación íntima con lo conocido.

N.B. A aquel que haya pensado utilizar lo anterior contra un adversario, que lea otra vez.

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