Mesuclof o modelos lingüísticos.

Habiendo sudado demasiado por este tema, me resultará útil tener un texto de referencia al que remitir a futuros polemistas, en vez de discutir con personas que insisten que siempre se debe utilizar el significado técnico de un concepto, el cual consideran como único correcto.

Mi modelo lingüístico, llamémosle cultural, se opone frontalmente al modelo cientifista. Mientras que el modelo cientifista, que no científico, insiste en identificar cualquier concepto con el su significado técnico, el cultural prefiere identificar un concepto con el significado intuitivo o cultural, valga la redundancia.

Ambos tienen valores y limitaciones. Respecto de los valores del modelo científista, este tiene un rigor máximo, siempre. Además, carece de ambigüedad, siempre.

Respecto del modelo cultural, su principal limitación es la virtud del cientifista: el rigor, pues la cultura no se apoya en un sólido edificio matemático, mientras que la ciencia sí lo hace. Por ejemplo, una afirmación como “El hombre tiene dos manos y dos piernas así como dos orejas y dos ojos” parece normal, pero carece de rigor: hay tuertos, mancos, cojos y desorejados (esperemos que no a la vez).

Por otro lado, el modelo cultural puede aprovechar los lugares comunes, pudiendo así transmitir más información con menos esfuerzo, v.g., con cualquier expresión. Igualmente, nos permite enunciar frases como “Tengo pesadillas con un tórvido basilisco verde” que el modelo cientifista no aceptaría, pues en un sueño no hay ondas de luz.


Antes de continuar, tal vez quieras leer los principios generales de Thinking fast and slow:
https://en.wikipedia.org/wiki/Thinking,_Fast_and_Slow

Parece razonable asumir que el modelo cientifista está asociado al Sistema 2 de Kahneman, pues tiene un gran componente racional, mientras que el cultural está asociado al Sistema 1, pues se apoya en gran medida en nuestra intuición. Por lo tanto, mantener el modelo cientifista drena nuestra concentración. Asimismo, incluso el individuo más técnico recurrirá al Sistema 1, y por tanto al modelo cultural, cuando no está haciendo un esfuerzo consciente, o cuando simplemente esté cansado.

Para mí, personalmente, usar constantemente el modelo cientifista me resultaría incómodo, en especial porque objeciones como que si no hay luz no hay color me resultan insípidas. "-¿Y si quiero enamorarme de un cocodrilo? -Pues te enamoras", escribía Lorca. De igual manera, si deseo considerar el color una propiedad inherente al objeto, como la rugosidad, pues lo considero. Y nadie negará que fuera del laboratorio el modelo cultural es más cómodo, más práctico, más útil y en definitiva, más funcional.

Concluyendo, el modelo cultural es fantástico en entornos humanos mientras que el cientifista es magnífico para describir fenómenos. Ambos fallarán cuando se les introduce en un entorno hostil, y empecinarse en que intenten arrastrarse en un entorno adverso será fútil. Usemos cada uno en el contexto en el que mejor trabajan.
"Personally, I get annoyed when a group of scientists decide they can redefine the meaning of a commonly used word. Nobody gave the IAU the authority to change the English language. I regard it as part of the arrogance of scientists when they do that. But the IAU certainly got headlines!"
Richard Muller, hablando sabiamente de cómo los astrónomos no tienen derecho a decidir qué es y qué no es un "planeta". 

Adenda: ¿A quién se le ocurre utilizar la misma palabra para designar la teoría de la evolucion que para teoría conspiratoria? ¿En qué cabeza cabe? Igualmente, ¿no tendría más sentido traducir Scrooge McDuck como Gilito Patóñez en vez de como Gilito McPato?

Minusa

Resulta interesante comprobar que esta pequeña historia no se puede encontrar en ningún sitio a un precio asequible, por lo que siento la tentación de crear una edición yo mismo. Mientras tanto, si alguien quiere acceder a mi copia, puede intentar pedírmela.

Esta pequeña historia tiene una trama no muy complicada; una gata, Minusa, se humaniza y ayuda a un periodista, Tibbe, a conseguir noticias. La sencillez de la trama la hace tierna, de tal forma que a pesar de que no plantea ideas interesantes, he disfrutado del libro.

Ha sido verdaderamente relajante leer un libro con un malvado simplemente malo situado en un contexto en el que una acción es o bien buena o bien es mala, sin escala de grises. Minusa es una novela depurada, con poco más que los bloques básicos para formar una narración, lo cual permite leerla con despreocupación.


Uno de los elementos que se añaden a esta composición depurada y que la complican míninamente es la presencia de lo maravilloso; la transformación de Minusa de gata a humana y la oportunidad de regresar a gata son claramente externas a nuestro mundo.

Exceptuando la leve complicación de lo maravilloso, la sencillez de la novela nos resulta instructiva; la podemos utilizar para analizar otras obras más complejas, de tal forma que los elementos que no compartan serán dignos de análisis. Así, Minusa podría ser un marco con el que contrastar otras obras para determinar en qué destacan estas últimas. Aunque tal vez esto podría ser cierto de cualquier historia para niños.

Finalmente, los pocos elementos que la componen se conjugan con gran pericia,esta novela tiene ángel. “¿Tenía algo Annie M. G. Schmidt que no tengan los demás?” se pregunta Amalia Bermejo, desconocida, en la revista Amigos del libro. Su respuesta es un vehemente “Sin duda”.

El árbol de la ciencia: Amor y sexo según Baroja

En esta novela, Andrés Hurtado, el protagonista, “se inclinaba a creer que el pesimismo de Schopenhauer era una verdad casi matemática1, y describe la vida como “una cosa fea, turbia, dolorosa indomable2. Defendiendo además Andrés “el árbol de la ciencia” y siendo el amor y el sexo manifestaciones del “árbol de la vida, estos dos elementos toman un cariz negativo.

Esto se explicita en la visita de Andrés a un hospital de enfermedades venéreas, dónde se narra que:

ver tanta desdichada sin hogar, abandonada, en una sala negra, en un estercolero humano; comprobar y evidenciar la podredumbre que envenena la vida sexual, le hizo a Andrés una angustiosa impresión3

Esta relación entre desdicha y sexo se reitera en el capítulo VII de la sexta parte; tras mostrar las condiciones deplorables de las casas de prostitución madrileñas, las meretrices escriben una carta a Hurtado y firman como “Unas desgraciadas4. En este mismo capítulo, Baroja trata la actitud española ante la honra: “Somos una raza de fanáticos, y el fanatismo de la honra es de los más fuertes. Hemos fabricado ídolos que ahora nos mortifican5.

Esto nos recuerda a la moralidad de Alcolea. En este pueblo, las mujeres “no salían más que los domingos a misa6. Tal es el fanatismo de la honra en este pueblo que “llevarse a una mujer sin casarse con ella, era más difícil que raptar a la Giralda de Sevilla a las doce del día”7. Esto es dañino para la vida sexual del pueblo, que se describe como mezquina y pobre, lo cual incita al consumo de una “pornografía grotesca”. También es perjudicial para la vida amorosa, pues en este pueblo tan solo es posible conocer a una muchacha tras el matrimonio.

En cuanto al matrimonio, Hurtado afirma que “los matrimonios de amor producen más dolores y desilusiones que los de conveniencia8, y a lo largo de la novela encontramos numerosos ejemplos de matrimonios abusivos, infelices o disfuncionales. En Alcolea este abuso se encuentra en el matrimonio del tío Garrota, quién “no negó que daba malos tratos a su mujer9, y en el de “Pepinito”, que “trataba muy mal a su mujer y a su hija; constantemente las llamaba estúpidas, borricas, torpes10. En la ciudad destacan la propia madre de Hurtado: “Su mujer, Fermina Iturrioz, fue una víctima; pasó la existencia creyendo que sufrir era el destino natural de la mujer11 y la mujer de Alejandro, a la que simplemente se describe como “una pobre infeliz”12. Apreciamos que en los matrimonios de esta novela, el sufrimiento suele provenir del hombre.

Respecto a nuestro protagonista y a su matrimonio, estos parecen diferentes. Hurtado afirma que “A más comprender corresponde menos desear13 y la serenidad inicial de su matrimonio se podría deber a que tanto él como Lulú tienden hacia el primer extremo.

Antes del matrimonio, Hurtado entendía el amor desde una perspectiva opuesta a lo sentimental; lo define como “la confluencia del instinto fetichista y del instinto sexual14. Respecto del instinto fetichista, este es para Hurtado el embellecimiento de la persona elegida, y en cuanto al instinto sexual, la voluntad de tener hijos, Andrés afirma que “la naturaleza necesita vestir este deseo [el deseo de un hijo] con otra forma más poética, más sugestiva, y crea esas mentiras, esos velos que constituyen el amor”15.

Pese a que al casarse su concepción del amor cambia, pues afirma que “Hemos llegado a querernos de verdad16, la acción progresa según su primer entendimiento, lo cual tal vez nos permita atribuir la concepción de amor como engaño al propio Baroja.

La acción progresa según la definición inicial de Andrés porque, en primer lugar, Lulú comienza a idealizar a Andrés. Le percibe como “un portento17, y Andrés piensa: “Qué espejismo [...] mi mujer cree que soy un Hércules18.

También encontramos en Lulú el deseo de procreación. Andrés sucumbe a este deseo, y durante el embarazo de Lulú se narra que “la naturaleza recobraba sus derechos19, evidencia de que la acción en la novela se rige según la definición de Hurtado.

En cuanto a la ataraxia, en nuestra novela, el sexo y el amor por su naturaleza instintiva impiden a Andrés alcanzar el estado de serenidad al que aspira. En un primer lugar, en Alcolea, gracias a su dieta vegetal y su ejercicio, Andrés:

se sentía como divinizado por su ascetismo, libre; comenzaba a vislumbrar ese estado de “ataraxia”, cantado por los epicúreos y los pirronianos20

Este estado de imperturbabilidad resulta aniquilado por su noche con Dorotea, necesitando Andrés tres días para tranquilizar sus nervios, y doce capítulos para adquirir de nuevo un estado similar.

El esquema se repite con el matrimonio de Lulú; al principio del tercer capítulo de la séptima parte, Andrés se aproximaba a “ese estado de perfección y de equilibrio intelectual, que los epicúreos y los estoicos griegos llamaron ``ataraxia´´21, pero al acceder a los deseos de Lulú de concebir un hijo, Andrés pierde “la serenidad de costumbre22.

En capítulos anteriores, Iturrioz defiende que “ante la vida no hay más que dos soluciones prácticas para el hombre sereno, o la abstención y la contemplación indiferente de todo, o la acción limitándose a un círculo pequeño23. Andrés elige la primera vía, y el sexo y el amor adquieren un carácter negativo por imposibilitarla.

Asimismo, en cuanto a la procreación, tanto Iturrioz como Hurtado mantienen que “No debe ser lícito engendrar seres que vivan en el dolor24, si bien Iturrioz es más radical en su tesis, afirmando que “Sólo el peligro, sólo la posibilidad de engendrar una prole enfermiza debía bastar al hombre para no tenerla25, y que “El delito mayor del hombre es hacer nacer26. Desde esta perspectiva, el sexo y el amor, si tienen como consecuencia la creación de un hijo débil, son terribles.

Finalmente, la obra en su conjunto mantiene una concepción del amor en modo alguno sentimental, como podemos apreciar en la caracterización de Lamela. De este personaje en primer lugar se narra que “padecía un romanticismo intenso27; empleando el narrador el verbo “padecer”, de connotaciones negativas, en vez de el más neutral “experimentar”. Más adelante el objeto de sus deseos se describe en términos altamente cómicos: “Era una solterona fea, negra, con una nariz de cacatúa y más años que un loro28, imagen que se repite cuando Luisto, el hermano de Andrés, la describe como “la reina de las cacatúas29. Posteriormente, se describe a Lamela como un personaje digno de estudio por alguna sociedad de psicología, subrayando así su carácter anómalo. Aunque Baroja no se detiene en este personaje, su caracterización es poco favorable, y su romanticismo es objeto de burla.

Así, en conclusión, en esta obra se presentan tanto al amor como al sexo desde una perspectiva carente de sentimentalismo y altamente negativa pues pueden reflejar lo turbio de y lo doloroso de la vida en general. El amor se define como un engaño que facilita la procreación, y a pesar de que en un principio el matrimonio de Andrés y Lulú parece ser una excepción a esta definición, al final resulta no serlo. Además, la filosofía de Schopenhauer a la que Baroja se suscribe le lleva a concluir que para alcanzar la serenidad, el hombre puede o bien contemplar indiferentemente o bien reducir su acción a un círculo pequeño, y el sexo y el amor adquieren un cariz negativo por impedir la segunda vía, que Andrés elige. En definitiva, para Baroja ambos elementos son una lacra.

1 BAROJA, PÍO. El árbol de la ciencia. Madrid: Cátedra, 1985. 292 p. pág 78.
2 Íbid. pág 60.
3 Íbid. pág 78-79.
4 Íbid. pág 260.
5 Íbid. pág 262.
6 Íbid. pág 203.
7 Íbid. pág 216.
8 Íbid. pág 271.
9 Íbid. pág 226.
10 Íbid. pág 206-207.
11 Íbid. pág 43.
12 Íbid. pág 151
13 Íbid. pág 166
14 Íbid. pág 270.
15 Íbid. pág 271.
16 Íbid. pág 284
17 Loc. cit.
18 Loc. cit.
19 Íbid. pág 287.
20 Íbid. pág 221.
21 Íbid. pág 285.
22 Íbid. pág 287.
23 Íbid. pág 127.
24 Íbid. pág 278.
25 Loc. cit.
26 Íbid. pág 277.
27 Íbid. pág 75.
28 Loc. cit.
29 Íbid. pág 77.

Bibliografía:

BAROJA, Pío. El árbol de la ciencia. Madrid: Cátedra, 1985. 292 p.

LLANOS DE LOS REYES, Manuel. Sobre los personajes y su técnica de caracterización en el árbol de la ciencia Revista Espéculo: Universidad Complutense de Madrid, 2002. Fuente en línea. Última consulta: 26 Dic. 2015. 
Enlace: <https://pendientedemigracion.ucm.es/info/especulo/numero20/arbol_c.html>.

MARTI VALLBONA, Sacramento. Pío Baroja. Periódico El País, 23 de Mayo de 1985. Fuente en línea. Última consulta: 26 Dic. 2015.
Enlace: <http://elpais.com/diario/1985/05/23/sociedad/485647210_850215.html

G; un mejor infinito

El concepto de infinito está muy aguado; ¿qué es eso de que haya infinitos más grandes que otros infinitos?¿qué clase de chorrada son las indeterminaciones? Ante esta situación, no tenemos más remedio que intervenir. Así, os propongo G, un mejor infinito.

Con respecto a suma y multipliciación, tiene propiedades similares a infinito:
G + G = G
G - k = G
G + k = G
G*k = G
G / k = G
G * G = G
Gk = G
GG = G

No obstante, respecto de la división, trasciende signos.

-1 / G = 0 ,que no 0- ni 0+
1 / G = 0 ,que no 0- ni 0+

Igualmente, no hay indeterminaciones. Nótese que aquí estamos hablando de 0 & 1 como números en sí, no como límites.

G0 = G / G = 1
G - G = 0
0*G = 0

En cuanto a las operaciones que comprendan a infinito y a G:
[1 + 1⁄∞]G =G
[1 + 1⁄G] = 1
G*1⁄∞ = G
∞*1⁄G = G

Aviso: No se confunda el contenido de esta entrada con nada parecido a matemáticas serias, y acaso tampoco con matemáticas como disciplina.

Obra y mérito compartidos con Lucía Trillo y Laura Ciuches

La música del silencio: Esperando a Kvothe

El texto pretende ser una novela experimental y consta de tan solo un personaje, Auri, que pasa seis días haciendo diversos quehaceres fantásticos, entre los que destaca doblegar al universo para que produzca una vela. Habiendo disfrutado de este libro, detecto que le falta ángel.

Digo que "el texto pretende" y no "el autor pretende" porque Rothfuss insiste vehementemente que dejó "que la historia se desarrollara según sus propios deseos". De esto se deduce que cualquier buena cualidad que encontremos en esta narración no es obra del autor. El autor ha muerto, es un solo mensajero en vez de un artesano. Aunque tal vez su insistencia se deba a una cierta inseguridad.

Auri, cortesía de Arbetta

La gracia de un texto experimental debería ser, según un humilde servidor, explorar nuevas ideas, hacer lo que nunca antes se ha hecho. Pero el aspecto más notable del texto, la interacción de Auri con los objetos inanimados de su entorno, atendiendo a sus "necesidades", no es totalmente original. Esta idea ya ha sido tratada por Asimov de una manera mucho más satisfactoria al describir el planeta Gaia. Digo más satisfactoria porque en Esperando a Kvothe los objetos son felices si "cada cosita [está] en su lugar", mientras que en Gaia son felices si cumplen su función: estar afilado en el caso de un lápiz o mantenerse recta en el caso de una pared. La personificación de Asimov me parece más elegante.

Por otro lado, como lectores hemos aprendido intuitivamente que la carencia de trama, o el tener una trama mínima todavía permite el desarrollo de una obra. Como somos lectores poco organizados, podríamos haber leído Esperando a Godot y haberlo descubierto antes. Asimismo, volvemos a encontrar que la identificación del lector con el personaje es contingente, aunque ya lo sabíamos desde Madre Coraje.

Por último, Rothfuss afirma que la novela no es una pérdida de tiempo total porque con ella ha aprendido a escribir en tercera persona. ¿Se merece un aplauso?

Improbable e implausible en segunda persona

Un hecho curioso que tal vez no conozcas es que en la alemania nazi John Kerrich, prisionero en un campo de concentración, tiró una moneda al aire 10.000 veces, de las cuales 5.067 cayeron cara. Replicando el experimento en mi ordenador, he obtenido la secuencia S que consta de 5.039 caras (1) y 4.961 cruces (0) en un orden concreto:

S =

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Estas navidades los décimos con el número 79.140 han ganado el gordo de la lotería española. Mi familia tiene un boleto.

La probabilidad de S, es decir, una secuencia concreta de 10.000 caras y cruces con un orden específico es mucho menor que la probabilidad de que un décimo gane el gordo. No obstante, si tú lector tuvieses que apostar una cantidad de dinero a que una de las dos afirmaciones es mentira, probablemente apostarías a que mi familia no ha ganado a la lotería, pero sí sí se ha obtenido esa secuencia.

Ganarías la apuesta.

No obstante, si el 23 de diciembre hubieses comprado un boleto de lotería y hubieses comenzado a replicar el experimento, y tú lector hubieses tenido que apostar una cantidad de dinero o bien a que ganarías el gordo o bien a que obtendrías una secuencia  concreta, hubiese sido cabal apostar a que ganabas el gordo.

Hipotetizo que la diferencia se debe a que en el primer caso comparas la probabilidad de dos sucesos matemáticos improbables y en el segundo no. En el segundo caso estás comparando:
P1 = Probabilidad de que este servidor te informe fielmente del resultado del experimento
&
Probabilidad de que este servidor te informe fielmente del resultado del sorteo
En vez de
P1´ = Probabilidad de que haya caído esa secuencia.
&
P2´ = Probabilidad de que le haya tocado el gordo a el número de mi familia.
Así pues , P1 no es igual a P1´. Por inventar nombres, podrías decir que P1 es la plausibilidad del primer suceso y P1´ la probabilidad. Además, te darás cuenta de que algo no por ser plausible es probable. Además, la probabilidad de un suceso, es objetiva, mientras que su plausibilidad es subjetiva. Dado que en casos como en este la plausibilidad es más útil, pues te lleva a realizar una deducción correcta, deberías reivindicar el papel de lo subjetivo nuestra sociedad...

Tal vez esta pequeña apología romántica quedase en evidencia si considerases que la probabilidad se calcula siempre a priori, no a posteriori, pero incluso teniendo esto en cuenta, ¿no te falta alguna observación clave?

Impresiones e ideas varias

La física que se me enseña.


Tengo la impresión de que la idea clave de toda la física que he aprendido hasta ahora se puede resumir en una breve anécdota.

Nuestro capaz profesor de física nos mostró que, al caer un cilindro por una pendiente, la masa, el tipo de material, su longitud y su masa no afectan el tiempo que el cilindro tarda en descender. A partir de esta demostración mi clase ha adoptado la coletilla "ninguna diferencia", la frase que nuestro profesor decía después de experimentar con cada magnitud.



Ahora bien, el sintagma "ninguna diferencia" parece resumir toda la física que he aprendido hasta ahora. Esta disciplina podría ser considerada un dale que te pego continuo a la hipótesis de que las leyes del universo son constantes.

Por una parte, me resulta fascinante cómo esta idea tan simple y elegante permite determinar en gran medida el funcionamiento de la realidad, y con ello manipularla. Por otro lado, los detalles específicos personalmente me son indiferentes; al fin y al cabo son meros datos, datos que me resulta tedioso memorizar. Además, en Literatura o en Filosofía encontramos ideas clave de similar profundidad a tutiplén.

Optimizar para nota.


Tengo la impresión de que las actividades que me ayudan a parecer que aprendo no me ayudan a aprender. Así, cuanto más optimice para nota menos termino aprendiendo al final.

Profesorado.


Al haber elegido estudiar Lengua y Literatura, parece cada vez más plausible que mi profesión vaya a ser la enseñanza. Estas son algunas ideas.

Detecto cierto idealismo en mí, pero a la vez recuerdo cómo algunos profesores idealistas perdieron su ilusión en pocos años.


Las charlas de los profesores no funcionan, tal vez porque hay demasiada diferencia de información entre la experiencia vital del profesor y la de los alumnos.

Para medir el nivel de una clase, podríamos hacer el primer día un examen con la pregunta "Enuncie y explique una idea suya (que no dato, método o experiencia)", matando dos pájaros de un tiro, pues obtendríamos nuevas ideas interesantes al tiempo que calibramos el nivel de la clase.

Ayuda mutua.


Actualmente, el programa tiene demasiados niños y demasiados pocos profesores. Por eso, deberíamos reducir los niños que aceptamos a aquellos que por alguna razón u otra no han podido aprender, pero que quieren hacerlo. Los que no cumplen estas características, además, suelen molestar la clase.

Dividir por asignaturas y por conceptos, no por temas.



Reducir el número máximo de niños por clase a tres. Experimentar con diversas estructuras. Tal vez el organizarlo en explicación por conceptos (a lo miniconferencias) permita más alumnos.

Pedir al consejo escolar que proporcione recursos, como la posibilidad de imprimir fotocopias (especialmente para mapas de sociales) y sobretodo más aulas, incluso aunque haya que alterar el horario de limpieza de aulas.

Necesita más publicidad entre el futuro profesorado.

Guarismos



guarismo, ma

Cf. algoritmo.
1. adj. desus. Perteneciente o relativo a los números.
2. m. Cada uno de los signos o cifras arábigas que expresan una cantidad.
3. m. Expresión de cantidad compuesta de dos o más cifras.

Aunque esté en desuso, la acepción que más me atrae es la primera. Recuperemos esta palabra tan sonora.

Ejemplos de uso:
"No me andes con guarismos"
"Se refugia en guarismos"
"Tiemblo ante tu guarismada"
"Es un individuo muy guarismático"

Apología de El nombre del viento

Obra y mérito de Alonso Campos, gran pensador occidental contemporáneo, así como compañero de clase de Nuño.

El nombre del viento y su continuación, El temor de un hombre sabio, son dos de mis libros favoritos, por lo que no podría estar más en desacuerdo con la reseña del autor de este blog (que podéis encontrar aquí). De hecho, pasé como media hora discutiendo encendidamente con él sobre el tema, y ninguno movió sus posiciones un milímetro. Eso fue en junio pasado, después de varios meses él me propuso escribir una apología de la obra y después de otros varios meses yo me he acordado de escribirla.

Nota: Haciendo ejercicio de mi potestad y a diferencia del artículo original, haré referencia tanto al libro original como a su continuación.

Opinión personal
Este libro está muy logrado en el sentido de que narra una historia que le sucede a un héroe cuya única habilidad extraordinaria es su inteligencia. Al principio la desperdicia por diversos motivos, pero poco a poco la va poniendo a trabajar, en un proceso paralelo a su maduración como persona. 

Este crecimiento personal es fácilmente observable, ya que la historia comienza prácticamente cuando era un bebé y entra en materia cuando era un niño. Todas las adversidades a las que se tiene que enfrentar le van moldeando, de igual manera que sucede en la vida real. Él necesita aprender a sobrevivir, a interaccionar con el resto de la gente en general, y más adelante, con las chicas. Que sonará tontería, pero realmente el cambio psicológico que se produce en la adolescencia es sobre todo debido a una nueva la apreciación por el sexo deseado, y esto es algo que el libro relata muy bien. Se puede observar como a su llegada a la Universidad, Kvothe es un chico tímido que apenas se relaciona. No obstante, a partir de la fama que se forja y de varios eventos de la segunda parte del libro, se acaba relacionando exitosamente con diversas mujeres.

Dejando aparte las apreciaciones por el héroe del relato, el verdadero motivo por el cual la historia engancha (o al menos a mí) es el rico y ambiguo mundo que Rothfuss crea para Kvothe. Porque lo cierto es que no es tan solo una historia, sino una historia dentro de una historia, en un mundo en el cual fuera de la Universidad todo conocimiento es oral. Hay múltiples alusiones a lo largo de ambos libros a numerosas historias, tradiciones orales, etc., y en ocasiones los propios personajes cuentan algunas. Los retazos de historia que Kvothe va recopilando sobre sus enemigos son clave para comprenderlos, pues en un principio tan solo son personajes de cuento. 

Esta tradición oral latente se muestra clave también en el desarrollo de la fama de Kvothe. Su evolución, aparte de mostrar la rica tradición oral en constante crecimiento del mundo de Rothfuss, siempre cambiante, es un interesante ejercicio de psicología social. V.g., en el primer libro Kvothe es condenado a ser azotado públicamente, y toma unas hierbas para evitar sangrar. Al ser la ejecución pública, todo el mundo ve cómo Kvothe no sangra, y al poco tiempo ya hay historias sobre Kvothe “el Sin Sangre” y sobre cómo hizo un pacto con un demonio para no sangrar, amén de muchas tonterías más. 

Esto se repite a lo largo de los dos libros, y al final la fama de Kvothe se debe más a lo que se dice que hizo que a lo que realmente hizo. Eso se ve también en la taberna de Kote, donde todo el mundo ha oído hablar de Kvothe y se cuentan sus aventuras como entretenimiento.

Las historias, los cuentos, las narraciones... ayudan a crear un mundo complejo en el que la mayoría de los datos que conciernen a la trama general (Kvothe y su búsqueda) vienen dados por mitos, historias, acertijos y poemas. En definitiva, una celebración del gusto de contar historias.

En cuanto a rebatir a Nuño... 
Defensa de El nombre del viento
Las quejas son:

Romance pésimo. Denna es un personaje plano
Mal uso de los narradores. Cronista es innecesario.
Es literatura juvenil.

En primer lugar, está claro que el que vaya buscando una novela romántica no debería leer este libro sino alguno lacrimero de John Green (con todos mis respetos a los que les guste el género...). El romance es, bajo mi punto de vista, únicamente una herramienta más para mostrar el desarrollo del personaje y de sus relaciones con los demás. 

Y al contrario de Nuño, yo creo que Denna es ciertamente un personaje muy complejo e interesante que nos hace plantearnos, al igual que a Kvothe, muchas preguntas sobre su pasado, si bien he de reconocer que todo esto se ve más y mejor en El temor de un hombre sabio que en El nombre del viento. 

¡SECCIÓN SPOILERS! 

Denna nos hace plantearnos de qué huye (sus desapariciones y cambios de nombres), cómo ha acabado siendo lo que podría definirse como una prostituta de alto standing sin derecho a roce (que sepamos) y cuál fue realmente su pasado (parece identificarse mucho con la niña que encuentra en Severen y parece saber perfectamente a lo que se enfrentará). Y sobre todo, ¿por qué acepta los abusos físicos y psicológicos (y no sabemos si algo más) de su mecenas, Maese Fresno? Realmente creo que el personaje está muy bien construido. 

¡FIN SECCIÓN SPOILERS!

Respecto al juego de narradores, me parece uno de los mejores puntos de la obra, y realmente no voy a comentar más de ello porque ya lo he hecho por arriba. Sobre Cronista, no podría estar más en desacuerdo. La afirmación de que es prescindible, de que podría contarse la historia sin él, es una verdad muy a medias. Es Cronista el que convence a Kvothe para que cuente su verdadera historia, sin Cronista no habría habido una Crónica del Asesino de Reyes. Además, el personaje en sí me parece muy interesante, y por su desarrollo a lo largo del segundo libro apuesto a que jugará un papel muy relevante en que Kote vuelva a ser Kvothe en la próxima entrega (The doors of stone, su título en inglés).

Respecto a la crítica de que es literatura juvenil, discrepo. Esta novela gusta a adolescentes y a adultos por igual. A pesar de que a un primer vistazo puede parecer una historia muy simple, luego reflexionando sobre ello y después de un tiempo te das cuenta de su verdadera complejidad. A mí me pasó hace un año, a pesar de haber leído el libro hace casi seis. Esto no es Los juegos del hambre, y no lo digo peyorativamente porque son unas novelas que me gustaron mucho, sino porque su complejidad literaria es mucho mayor. 

Esto es algo que ha reconocido mayoritariamente crítica y pública, que reconocen a Rothfuss como uno de los principales escritores de fantasía de la actualidad. Pero como Nuño y yo sabemos de Filosofía, la inducción es una falacia que lleva a un pavo a ser decapitado alegremente. Por ello, que (casi) todo el mundo diga que este libro es bueno no significa que lo sea.

Brevísimo análisis de don Latino, de Luces de Bohemia

Don Latino, fiel compañero de Max Estrella, se nos presenta como un ser canallesco desde la primera escena: al presentarse en casa de Max la hija, Claudinita, pregunta “¿Le doy con la puerta en las narices?” y exclama que “¡Ya se siente el olor del aguardiente!”.

La réplica de don Latino: “¿Niña, no conoces otro vocabulario más escogido para referirte al compañero fraternal de tu padre, de ese hombre grande que me llama hermano? ” es característica de su lenguaje pedante y afectado. No obstante, esta pedantería lingüística no es totalmente constante en sus intervenciones, pues este llega incluso a exclamar “¡La zurra ha sido buena!”. Si bien la pereza nos impide analizar esta inconstancia en profundidad, nos parece que cuando se encuentra en puridad con Max emplea un registro más familiar mientras que al hablar en público es más pomposo. 

Respecto de sus acciones, don Latino es en primer lugar desagradable para la familia de Max, en especial para Claudinita. Tal vez justificadamente, pues es don Latino quién guía a Max, ciego, a la taberna del Pica Lagartos y sin duda tiene cierta responsabilidad en la muerte de este. Asimismo, su actitud delante del féretro de su antiguo compañero es inapropiada, lo cual, junto con la propuesta de Basilio Soulinake y el dedo en llamas de Max, dota a la escena de una atmósfera grotesca, en vez de trágica. 

En cuanto a su relación con Max, esta es verdaderamente extraña y tal vez contradictoria. Por un lado, Don Latino le engatusa con Zaratustra, se aprovecha de su generosidad y no le cede su carrik cuando Max está “aterido”, le roba la cartera y le deja a morir de frío en su portal. Por otro lado, le guía todo un día, e incluso monta un escándalo en el periódico, consiguiendo liberarle del calabozo. 

Asimismo, don Latino aguanta el despecho de Max: 
MAX: ¡Jamás oí voz con esa cólera trágica!
DON LATINO: Hay mucho de teatro.
MAX: ¡Imbécil!
¿Por qué actúa así Max? Max parece considerar a don Latino como un compañero regazado, incapaz de alcanzarle intelectualmente. Así, mediante insultos como este, en un momento trágico que don Latino no aprecia, se explicita esta subordinación, y se exacerba nuestra percepción de la genialidad de Max. Lo mismo sucede, aunque sin insultos, cuando Max divaga sobre el esperpento y don Latino no entiende. Recordemos además que don Latino confiesa non entender la obra de Rubén Darío. Asimismo Max "se entiende" con la fresca joven La Lunares, mientras que don Latino lo hace con la decrépita Vieja Pintada, por lo cual la inferioridad de Latino podría ser generalizada, no limitándose al ámbito intelectual.

Esta relación de disparidad es reforzada por la imagen recurrente de don Latino como un perro, como podemos apreciar ya en la segunda escena: “Don Latino interviene con ese matiz del perro cobarde, que da su ladrido entre las piernas del dueño”. Esta imagen se repite, deformada, delante del féretro de Max: “DON LATINO se dobla y besa la frente del muerto. El perrillo, a los pies de la caja, entre el reflejo inquietante de las velas, agita el muñón del rabo”, pero ahora, muerto Max, don Latino es tan sólo dueño.

Death note

Con tan solo diálogo y pensamientos, este manga tiene un ritmo frenético. El tiempo textual siempre es el presente, incluso en los saltos temporales, pues no hay narrador que marque el salto. No hay narrador, al menos no en el sentido tradicional, pues no se nos transmite la narración desde una perspectiva textual sino visual; el narrador sería el equivalente de un camarógrafo. No obstante, reflexionando sobre ello, sí se nos muestran y ocultan hechos selectivamente para aumentar el efecto dramático de la acción.

Esto se refleja en la estructuración de la obra, que frecuentemente sigue siguiente esquema: En un principio se nos presentan algunos hechos y luego, antes de concluir el arco que proceda se nos revelan los demás acontecimientos junto con el plan que los explica. Esto aumenta drásticamente la sensación de genio del mal o de investigador genial.


Respecto del formato, las viñetas se leen de derecha a izquierda, al igual que las páginas, y el texto de las viñetas de izquierda a derecha. Según el nivel de cinismo, esto podría ser para ofrecer una experiencia auténtica o porque a la editorial le resulta incómodo recolocar las viñetas y prefiere pasar la molestia al lector.

En cuanto al contenido, en un principio resulta inverosímil el dominio que Light establece sobre sus acólitos; en ocasiones les utiliza casi como apéndices. No obstante, a medida que se desarrolla la trama nos percatándonos gradualmente de la egolatría, narcisismo y arrogancia de este personaje, y de un cierto carácter psicopático, lo cual plausibiliza el control que establece sobre sus víctimas. En relación con esta arrogancia, destaca la falta de planes de contingencia por parte de L y de Light.

Por último, resulta novedosa la actitud del personaje principal y en cierta medida también del narrador, ante los asesinatos. Light y sus acómplices los cometen como quien no quiere la cosa. Lo cual resulta un alivio pues al igual que con Dexter esta falta de sentimentalismo me ayuda a empatizar con el personaje.

La guerra de las galaxias; un universo de pesadilla

A pesar de que en un principio el narrador, que como veremos después es poco fiable, afirme que esta historia haya sucedido hace mucho, mucho tiempo, todos sabemos que está ambientada en un futuro. Ahora bien, parece que nadie se ha percatado de que el futuro que esta serie nos muestra es verdaderamente tenebroso.

En primer lugar, los humanos son redundantes. Algo tan complicado como manejar una nave, hacer chistes o intentar detener a un Jedi no es imposible para un cerebro de metal. El narrador nos lo intenta ocultar, pero el espectador avispado se dará cuenta de que en toda la serie se muestran tan solo tres actividades recreativas: jugar a un ajedrez con piezas de monstruos, participar en carreras de naves terrestres y ahogar en la cantina de Mos Eisley la angustia existencial que surge de no tener una existencia significativa.

Hombre y marciano comparten esta misma angustia, pero esto no les acerca, sino que les separa: el racismo abunda en la galaxia. Ni siquiera el imperio incluye a especies alienígenas en sus "malévolos" batallones. Respecto de los rebeldes, vemos que sus naves están diseñadas para humanos. Afortunadamente, la resistencia puede superar sus prejuicios si el alienígena tiene una conexión con la fuerza, pues pocos jedis son humanos. Por último, el propio narrador despecha a los alienígenas, dibujándonos a Jabba de Hutt como un ser gusanil, mientras que Han Solo, un ser de la misma calaña pero humano, adquiere atributos heroicos.

¿A qué le recuerda esto? Espérese a la siguiente imagen antes de juzgar

La tecnología de este universo es mucho más avanzada que la nuestra, pero en vez de mejorar el mundo es utilizada para crear estrellas de la muerte, pistolas láser y prisiones de carbonita. El progreso tecnológico no facilita el progreso moral ni viene de la mano de una mayor civilización, sino que facilita una destrucción más eficaz. Esto queda ejemplificado en la organización social del planeta Tatooine, dónde la esclavitud (!) es común y corriente. A pesar del progreso científico-técnico, la paz elude a la galaxia, que parece condenada a un toma y daca eterno entre el "bien" y el "mal"

Un "bien" y un "mal" absolutamente relativos: a pesar de la narrativa maniqueista en la que los Sith son "el mal" y los Jedi "el bien", el público atento se percatará de que la realidad es más compleja. Permítaseme un pequeño esbozo de la situación política de la galaxia: al ciudadano medio le es indiferente quién esté en el poder, mientras no sea un incapaz como Jar Jar Binks, y acepta que su voto queda diluido entre trillones de otros, y probablemente ni se moleste en votar (Jacob de Put a Number on it explica por qué votar es una decisión irracional). Plantearse si una democracia la mejor manera de dirigir un billón de planetas es una pregunta razonable, y los Sith tan solo han llegado a la conclusión de que el despotismo ilustrado es una mejor opción. ¿Son por eso malvados? Yo, como ciudadano de un sistema galáctico, elegiría estabilidad sobre democracia teórica sin dudarlo.

Note que esto es en la base rebelde.

Mientras tanto, la orden Jedi, en vez de aceptar que la República es un sistema anticuado, decide luchar, quebrando la estabilidad de la galaxia, que es lo único que le importa al ciudadano medio. Si quisieran realmente hacer el bien, proporcionarían energía gratis con la fuerza, o serían una Cruz Roja interestelar, o lucharían por la abolición de la esclavitud. En vez de eso, eligen el método de acción menos efectivo imaginable: dedicar sus recursos a que el "maestro" Obi Wan Kenobi estudie la técnica III (Soresu) de combate con espada láser. Además, son complícitos en traer a la vida a incontables clones. ¿Acaso no van a vivir estos clones una vida de sacrificio y sufrimiento? Y, como afirma sabiamente en El árbol de la ciencia el tío Iturrioz, "No debe ser lícito engendrar seres que vivan en el dolor".

Así, en conclusión, La guerra de las galaxias ejemplifica todo en lo que no quiero que la humanidad se convierta. Lo peor es que presenta esta tragedia en forma de película entretenida, para que millones de crédulos se diviertan cual pánfilos.

Tal vez te interese una Crítica al Star Wars puro, de S. Cottini, amigo mío que está empezando con un blog propio.

El canto de las amapolas, de Neil Hazard

Este libro es autoeditado y encontramos que le ha faltado un editor. Hubiese venido bien alguien que revisase el uso de las comas, especialmente antes de y, que corrigiese el leísmo de la página 10 o que homogeneizara el nivel semántico: el autor usa "rielar" y "hacer trizas" en un mismo párrafo sin razón aparente. 

En cuanto a la trama, esta existe, pero se podría resumir en pocas frases: En una guerra, el padre de una chica se muere, lo cual la cambia, haciéndola fría e insensible. Antes de morir, va en busca del cadáver, encontrándose con un dios moribundo, con un chico que no puede hablar y con un joven lobuno. En el camino, la chica pierde su virginidad con el joven, el chico deja de ser mudo y el dios muere. El joven también muere, y tras encontrar la chica el cadáver de su padre, le pide al chico restante que la ayude a morir.

La sencillez de la trama podría haber sido compensada por lo elaborado del texto, que contiene numerosas figuras retóricas, pero sobretodo, una densidad de imágenes verdaderamente inusitada. Esta abundancia de imágenes, unida a la multitud de descripciones y a la omnipresencia de la adjetivación, apabulla.



Imagen tras imagen el libro continúa, siento el ritmo del texto muy pausado. Por tanto, no haya momentos de mayor y menor tensión, sino un continuo homogéneo; el lector nunca alcanza el clímax. En relación a esto, todo el texto exuda seriedad, exceptuando, tal vez desintencionadamente, una descripción: "su frente era inabarcable, su nariz; la más agreste y solitaria de las montañas". Así, tal vez la lectura hubiese sido más amable si la autora hubiese tomado una actitud más juguetona.

La seriedad de la obra, no obstante, tiene también un aspecto positivo: En la presentación de este libro la profesionalidad de la autora fue máxima y su egregia conducta ha marcado mi concepción de cómo debería obrar un escritor.

Por último, el texto menciona ideas grandes, como destino, sufrimiento, guerra, pero lo hace en frases como "Nada está previsto, y sin embargo, todo está escrito", que no dicen nada. Además, cómo se ha subordinado todo a la creación de imágenes, la carga ideológica carece de profundidad y de verosimilitud. Podría darse el caso de que hubiese un significado alegórico; de ser el caso, mea culpa, pues no lo he encontrado.

En conclusión, este texto necesitaría un editor y algunos mecanismos de amenización, pues la abundancia de imágenes ralentiza el texto. Dado que la gracia de esta obra habita íntegramente en sus imágenes y estas no han sido colectivamente un elemento positivo, mi juicio de la obra tampoco lo es. A pesar de esto, probablemente adquiera el próximo libro de la autora, pues por alguna razón, intuyo potencial.