Sin anclas de rana

En el serial Worm se hace referencia a un concepto interesante: un ancla mental, aunque la idea no se desarrolla tanto como debiera. Un ancla sería todo aquello a lo aferrarse en momentos de confusión, de angustia o de crisis.

Reflexionando sobre este tema, se me ocurre que a lo largo de la Historia hemos ido perdiendo anclas. Por ejemplo, respecto de la religión, nuestra sociedad es cada vez menos practicante, menos creyente, y refugiarse en la fe está al alcance de cada vez menos ciudadanos.

Tampoco percibo que le demos excesiva importancia a los lugares físicos. Es cierto que en la literatura sí se hace referencia a rincones en los que los protagonistas se aislan del mundo, pero en la vida real mudarse no es extraño, y el concepto de Heimat no es lo suficientemente relevante para existir fuera del alemán.

En cuanto al concepto de clan, este simplemente ha desaparecido. El equivalente más cercano sería la familia. Una familia cuyo tamaño con el tiempo se reduce, pues las relaciones con la familia extendida son cada vez más débiles. Asimismo, la familia no siempre es acogedora, también puede ser un ente al que contentar, una fuente de presión, tanto educativa en mi edad como matrimonial posteriormente, siendo la cultura india un caso extremo en este caso, y la asiática en el anterior, según tengo entendido. 

Otra posible ancla podría ser la cultura, pero en un mundo "globalizado", "intercultural" o con "ciudanos del mundo", el apego a la cultura propia es reaccionario, y la tendencia general es consumir películas de Hollywood, series americanas y música estadounidense.

Todavía queda la curiosidad, el ansia por conocer. Pero no todo el mundo tiene curiosidad, ni capacidad para ella. Y además, algunos piensan que "más sabe el que vive sin querer saber que el que quiere saber sin vivir". Tal vez nos quede la contemplación artística, pero puede que llegue un día en el que ya nada sorprenda. O tal vez ya lo está haciendo, pues los clichés abundan.

Permanece, no obstante, el deseo. Pero el deseo como única ancla, como único elemento al que aferrarse en momentos de confusión, de angustia o de crisis, parece una fórmula destinada al fracaso. 

4 comentarios:

  1. Hablas del deseo, pero te has olvidado del afecto/cariño/amor. Una persona que te quiere y a la que quieres es un ancla poderosa, a la que agarrarte cuando vas a la deriva.

    To reach the port of heaven, we must sail sometimes with the wind and sometimes against it, but we must sail, and not drift, nor lie at anchor.

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    1. Bonita cita. La gracia está haber encontrado a una persona que te quiera y a la que quieras antes del momento de crisis, o, más difícil aún, durante.

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  2. Muy interesante la reflexión que planteas, sin embargo tengo un par de puntos que comentarte. Respecto a lo que planteas de los lugares físicos, no estoy de acuerdo con tu idea de que cada vez tienen menos importancia. Si bien es cierto que han ido perdiendo gradualmente cierta importancia, me parece que el hecho de que se den hoy en día casos de nacionalismo e independentismo es un buen ejemplo de que aún tienen una importancia nada despreciable.
    La idea del ancla cultural me ha gustado mucho. Sin embargo, quizás creo que sería mas adecuado hablar no tanto de la pérdida de la cultura como ancla, si no de la ganancia de movilidad y nuevo posicionamiento de la misma.
    Saludos

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    1. Es un muy buen punto el de los nacionalismos; gracias por escribirlo. No obstante, me refería más a lugares físicos pequeños, tal como una cabaña del árbol de esas que sólo vemos en la literatura. Pero, incluso al hablar de independentismos o de nacionalismos, ¿realmente son algo a lo que agarrarse en momentos de agobio?

      En cuanto a tu épico final, ¿qué podríamos decir sobre la ganancia de movilidad y nuevo posicionamiento de la cultura?

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