Tom Swifties

En los paises angloparlantes existe un tipo de juego de palabras llamado "Tom Swifty". En ellos, un personaje hace una afirmación, y se hace una broma autorreferencial en el adjetivo que le sucede.

Un ejemplo sería:
“I took Gollum’s precious trinket in a riddle contest,” Tom said wonderingly.
5, 4, 3, 2, 1, 0... La gracia radica en que wonderingly se puede dividir en "Won de(the) ring"-ly. Y efectivamente, la "baratija" de Gollum es un anillo.

Otro ejemplo podría ser: “Umph, umph, umph!” said Tom triumphantly.

El caso es que he estado intentando crear mis propios Tom Swifties en español. He aquí el resultado:

"No me gusta depilarme" dijo Gumersinda sinceramente.

"¿Dónde está el restaurante Taiwanés?", me pregunta Nuño, sin ver que está ahí.

"He liberado a Delibes", dije, deliberadamente

"Odio este juego de EA, los Grox siempre me atacan", dijo Nuño desesperado.

"Ya se ha metido al ultimo maleante en la cárcel", dijo el juez, desamparado.

"Al agua" dijo Silvia, patológicamente

"Yo os declaro marido y mujer" dijo el cura enrevesadamente.

"Me gusta PowerPoint" dijo Nuño, puntualmente

"Aquí tiene la vuelta", dijo la dependienta, acrobáticamente.

"Jamás me había enfrentado con una bestia así", dijo el gladiador, temerosamente.

"Tráiganme la bandera", dijo el francés, blanquecino.

""Se me han acabado, pero todavía me quedan manzanas" el frutero, desesperado.

"Ya tengo de todo" dijo el frutero, esperanzado.

"Me temo que no podemos hacer nada por su ordenador", dijo el informático, masticando

"Se ha muerto", dijo el policía sintácticamente.

"Coge la línea dos", dijo Nuño, rayado.

"Coge la línea seis", dijo Nuño, circularmente

"Vayamos al grano", dijo el dermatólogo.

"Difícil posición" dijo el maestro de ajedrez, entablando conversación.

"No me gustan las vísceras", dijo el cliente, patéticamente.

"No puedo dejar de jugar al Candy Crush", dijo el adicto, inmóvil

"Me gusta el árbol de la ciencia", dijo Andrés, barajando.

"Tengo un loro de mascota", dijo Tana, suavemente.

"Ya ve usted", respodió el judío.

"El poder de la disciplina" dijo el profesor, oliendo mal.

"Es crucial" dijo Umbridge, directamente.

"Yo controlo todas las funciones de Excel", dijo Isabel, desvestida.

"Busca lo más vital", dijo la rana, embalumándose

"Ya ves tú", dijo el cerrajero, forzadamente.

"Me llamo Herbert", dijo el personaje, rosado. (referencia al señor Herbert, de La increíble y triste historia...)
"En este juego hay demasiadas cartas especiales; ¿soy el único que se lía?", preguntó Atila.

"Aunque me ronde la muerte, no tengo miedo a morir", dijo Antonio Molina, acabado.

"Hotel, dulce hotel", dijo Zack, codiciosamente.

"Ya ha terminado el interrail", dije yo, desentrenado.
"Esta táctica, afilada amiga, previene jaquecas", dijo Torrente caballerosamente. Yo no me reí nada.
"Soy buena gente", dijo James Bond.

"Ojito conmigo" dijo Alastor Moody, amagando.

Y, ¿por qué tiene el 1 miedo del 9? Porque solo falta un poquitín para que 9,1

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